La crisis financiera y política en Paraguay encendió todas las alarmas en la región. En Radio Mil20, el economista Pablo Padín contó qué pasó con un banco digital que se vino abajo y por qué la cosa no queda del otro lado del río.
Según explicó, la entidad arrancó como financiera y en pocos años se convirtió en una de las más fuertes del sistema paraguayo. Llegó a concentrar cerca del 60% de los clientes bancarios del país, una cifra que ya suena a peso pesado.
El problema, siempre según su análisis, apareció con préstamos otorgados a empresas del mismo grupo económico. Habló de “autopréstamos”, carpetas mal revisadas y garantías flojas para montos grandes. Cuando los clientes empezaron a sacar sus depósitos, el banco quedó sin aire y suspendió actividades el 3 de noviembre.
Padín también puso la lupa sobre el costado político del caso. Dijo que el presidente paraguayo Santiago Peña presentó su renuncia en medio de la crisis, aunque el Congreso todavía no la había aceptado al momento de la entrevista, y mencionó vínculos empresariales que rodean al oficialismo.
La novela, además, salpica a Argentina. El economista advirtió que una empresa local que daba soporte de software al banco quedó comprometida y tiene unos 900 trabajadores en juego. Con parte del personal suspendido y salarios de octubre aún impagos, el temblor financiero ya cruzó la frontera. ¿Y ahora quién se hace cargo del vuelto?

