La Argentina le puso otra ficha al petróleo y salió récord. En agosto de 2026, la producción llegó a 943.000 barriles diarios, empujada por Vaca Muerta, que sigue haciendo el laburo pesado.
El salto mensual fue de 2,5%, con 23.500 barriles más por día. Y el dato que más ruido hace es este: el petróleo no convencional ya explica cerca del 71% del total nacional.
Del otro lado, el convencional sigue flojo y pierde terreno. La diferencia se nota en la cancha: mientras el shale acelera, los yacimientos de siempre vienen quedando atrás, como quien llega tarde al bondi.
El impacto no queda solo en los pozos. Según Fundación Libertad, el superávit energético acumulado en los últimos 12 meses llegó a US$11.071 millones, el mayor registro de la serie histórica del INDEC desde 2004.
Ese número ya representa el 45,3% del superávit comercial argentino. En criollo: la energía se volvió una de las pocas canillas que hoy largan dólares con fuerza, aunque eso no alcanza por sí solo para resolver todo el quilombo cambiario.
La zona que manda sigue siendo la Cuenca Neuquina, con el 80% del petróleo del país. YPF, Vista Energy, Pluspetrol, Shell, Pan American Energy, Chevron, Tecpetrol y Pampa Energía están entre las que más empujan la rueda.
En paralelo, las exportaciones también crecieron fuerte. Entre enero y agosto de 2026, el país vendió al exterior unos 82,3 millones de barriles, un 30,7% más que en igual período de 2025. Con más producción y más salida al mundo, la pregunta queda picando: ¿hasta dónde puede seguir estirándose esta racha?

