La misión técnica del FMI terminó la tercera revisión del acuerdo y dejó la pelota del otro lado. Si todo sale como espera el Gobierno, Argentina podría recibir US$900 millones.
El organismo dijo que el equipo encabezado por Joyce Wong cerró su trabajo este martes en Buenos Aires. Ahora toca redactar el staff report, ese informe que después mira el Directorio antes de dar el sí o el no.
Del lado oficial hay confianza, casi como quien ya tiene la changa prometida y solo espera que no se caiga el trato. Ese desembolso serviría para darle aire a las reservas del Banco Central, después del pago de US$800 millones hecho el viernes pasado.
La visita del FMI duró diez días y también incluyó reuniones con parte del equipo económico, entre ellos el ministro Luis Caputo. En el frente cambiario, el Banco Central compró más de US$14.200 millones, por encima de la pauta anual de US$10.000 millones.
Donde se pone más picante la cosa es en las cuentas públicas. Para 2026, el programa pide un superávit primario del 1,4% del PBI, pero en el primer semestre el Gobierno llegó al 0,6%, apenas debajo de la meta prevista.
El vocero presidencial, Adrián Ravier, dijo que se cumplieron muchas metas y no descartó pedir un waiver si aparece algún desvío. Este jueves hablará la vocera del organismo, Julie Kozack, en Washington; por ahora, la novela sigue abierta, ¿o no?
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