La cosa viene clara: cuando el salario no alcanza, el que busca laburo también afloja un poco lo que pide. En Argentina, las pretensiones salariales para un nuevo empleo se moderaron mientras la inflación siguió corriendo más rápido.
La app Bumeran registró que en los primeros 9 meses del año el sueldo requerido subió menos que los precios. Desde enero, la línea de la inflación quedó por arriba del salario medio pretendido, y la distancia siguió creciendo.
Durante el tercer trimestre de 2026, el salario requerido acumuló un alza de 2,19%, con subas de 2,55% en julio, 1,16% en agosto y 1,02% en septiembre. En ese mismo período, la inflación llegó a 5,8%, así que la cuenta no cerró ni ahí.
En septiembre de 2026, el sueldo pretendido promedio fue de $1.967.875 bruto. Ese mes, el IPC marcó 1,9%, mientras que en la comparación interanual el salario pedido subió 9,41% y la inflación oficial trepó 33,40%.
Por categoría, los pedidos quedaron así: Jefe/Supervisor, $2.606.884; Semi-Senior y Senior, $2.016.028; y Junior, $1.473.762. En los puestos más altos, además, la brecha de género siguió firme: 6,17% en septiembre, con $2.001.287 pedidos por hombres y $1.885.011 por mujeres. ¿Quién no mira la estabilidad antes de largarse a pedir la luna?

