Brubank, el banco digital argentino de Juan Bruchou, presentó Open, una tarjeta de crédito orientada a personas que no tienen historial ni perfil crediticio. La movida apunta a abrirles la puerta a usuarios que, por distintos motivos, hoy quedan afuera del sistema tradicional. La clave del producto está en que el límite de compra se arma con dólares que el cliente deja depositados como garantía.
En lugar de mirar antecedentes financieros o ingresos, el mecanismo pide inmovilizar una suma de dólares en la caja de ahorro de Brubank. Ese respaldo define cuánto se puede gastar en pesos con la tarjeta. El monto mínimo para pedirla es de USD 100 y el techo llega a USD 5.000, que equivalen a cerca de $7.500.000. Esos fondos no se gastan ni desaparecen: quedan reservados mientras la tarjeta siga activa.
La lógica es parecida a la de las tarjetas garantizadas que ya existen en otros mercados, sobre todo en el universo cripto. El cliente sigue siendo dueño de sus dólares, pero los deja inmovilizados para respaldar el crédito que le da el banco. Si al llegar el cierre del resumen no paga en término, la entidad liquida automáticamente la parte necesaria en dólares para cubrir la deuda y evitar problemas.
Desde la empresa sostienen que pagar en fecha puede ayudar a construir un historial crediticio y, con el tiempo, facilitar el acceso a otros productos financieros. Sin embargo, la propuesta generó miradas cruzadas entre especialistas. Omar De Lucca fue crítico y dijo: "No sé si es algo que le va a resolver el problema a la gente de no poder pagar o seguir en mora con el sistema financiero". También cuestionó la lógica del producto: "¿Para qué voy a querer usar una tarjeta de crédito si estoy obligado a dejar dólares inmovilizados como garantía? No le veo el sentido".
En la vereda opuesta, Fernando Villar consideró que puede servirle a un segmento puntual de usuarios que hoy no consigue acceso al mercado financiero. De todos modos, marcó que el costo principal es resignar rendimiento, porque esos dólares quedan quietos y no se pueden invertir. Aun así, valoró que el límite crece según la garantía aportada y remarcó que, aunque no sea la solución para todos, Open suma una alternativa nueva en un sistema que sigue buscando cómo ampliar el crédito sin dejar a tanta gente afuera.

