Bitcoin volvió a pasar los u$s86.000 y quedó en su nivel más alto desde enero. Con ese salto, el mercado volvió a hacer cuentas: ¿es un rebote con suerte o arranca otra fase alcista?
Jurrien Timmer, director de macroeconomía global de Fidelity, se inclina por la segunda. Para él, el “invierno” de Bitcoin ya habría quedado atrás y podría estar empezando un ciclo alcista de cuatro años.
Su lectura se apoya en dos datos: el precio se sostuvo casi un año por encima de los u$s60.000 y la correlación con el oro volvió a ser positiva. En criollo, el activo empezó a moverse como refugio en un mundo donde la inflación y la deuda siguen dando vueltas.
La suba también rompió la media móvil de 50 semanas, una referencia que los analistas miran con lupa. Iván Bolé marcó que la primera zona brava está entre u$s86.300 y u$s91.000, y si la pasa, el próximo objetivo rondaría los u$s97.000.
La movida llegó pese a dos noticias que podían complicar el panorama: el Senado de Estados Unidos no avanzó con la Clarity Act y la Reserva Federal subió su tasa 25 puntos básicos. Igual, los ETF spot de Bitcoin volvieron a meter plata: el 18 de septiembre anotaron entradas netas por u$s433 millones.
Para los especialistas, el dato clave ahora es que sostenga los u$s85.000 con volumen y demanda real. Si aguanta, la charla sobre los u$s100.000 deja de sonar a fantasía; si no, puede quedar en otro rebote con aire corto, de esos que te hacen mirar la pantalla y decir: ¿y ahora qué?

