El clásico de Rawson se jugó como suelen jugarse estos partidos: apretado, con poco margen y con el corazón en la mano. Esta vez, Trinidad terminó festejando 1-0 sobre Unión gracias a un penal de Lucas Carrizo.
El gol llegó a los 38 minutos del segundo tiempo, justo cuando el empate ya parecía agarrar fuerza. Antes de eso, el partido había tenido pocas chances claras y mucho roce, de esos que te dejan mirando la cancha y pensando que el cero no se iba a mover ni con grúa.
En Unión, Federico Puga fue clave para sostener el arco en cero durante buena parte del encuentro. Del otro lado, Jairo Díaz también respondió cuando Nahuel Navarro tuvo una de las mejores del Azul, así que el asunto venía cerrado con candado.
Pero el clásico tenía guardado su giro final. El penal apareció y Carrizo no perdonó, para que Trinidad se quedara con toda la alegría ante un Barrio Atlético colmado y con una multitud de hinchas de Unión que puso color en el sector visitante.
Fue uno de esos partidos que se definen por un detalle y dejan bronca de un lado, alivio del otro. En la cancha se vio un duelo parejo y en las tribunas hubo fiesta completa, así que el clásico de Rawson no decepcionó, ¿o quién iba a regalar un respiro en semejante cruce?

