Platense estuvo a un paso de hacer ruido del grande, pero la historia no cerró como soñaba. En Vicente López, el Calamar le ganó 2-1 a Fluminense, aunque no le alcanzó para torcer la serie.
El equipo de Martín Palermo necesitaba dar vuelta el 0-2 sufrido en Brasil para seguir en la Copa Libertadores 2026. Con el global 3-2 para el conjunto brasileño, el boleto a semifinales quedó en otras manos.
Platense empezó con ilusión de sobra y con la gente empujando fuerte. A los 30 minutos, Guido Mainero abrió el marcador y, casi sobre el cierre del primer tiempo, Bruno Sepúlveda puso el segundo para dejar la serie bien picando.
Pero en el complemento apareció Agustín Canobbio para descontar y cambiar el clima del partido. Desde ahí, el Calamar quedó obligado a meter dos goles más para pasar, una misión brava incluso para un equipo que venía con la flecha para arriba.
Buscó hasta el final, apretó como pudo y se fue con una actuación histórica en su primera Copa Libertadores. Igual, el sueño internacional terminó ahí: ¿qué más podía pedir un equipo que llegó hasta cuartos en su debut continental?

