Lionel Messi llegó al Monumental y la emoción se le adelantó al partido. El capitán de la Selección argentina apareció una hora antes del inicio, previsto para las 20, y no pudo aguantar las lágrimas.
El plantel argentino entró al estadio cerca de una hora antes del encuentro, pero todas las miradas fueron para él. Messi bajó del micro rodeado por sus compañeros y el personal de seguridad, y ahí nomás se quebró.
Afuera del Monumental, una multitud acompañó la llegada con banderas, camisetas, cánticos y celulares en alto. La caravana siguió al seleccionado desde Ezeiza hasta River, como para que no faltara nadie en la despedida.
Las imágenes de Messi llorando mientras saludaba a los hinchas se hicieron virales enseguida. Levantó la mano, miró a la gente y recibió una ovación de esas que te erizan la piel, ¿cómo no iba a pasar?
Será una noche especial en el Monumental, de esas en las que el fútbol queda un ratito en segundo plano. Y si el arranque ya fue así, todavía faltaba que Messi pise la cancha.

