Lionel Messi dejó una marca de esas que quedan dando vueltas por años. Cerró su ciclo con la Selección argentina mayor con 207 partidos y 125 goles, dos cifras que lo ponen arriba de todos en la Albiceleste.
Su debut había sido el 17 de agosto de 2005, en un amistoso contra Hungría en Budapest. Arrancó torcido, porque entró en el segundo tiempo y lo expulsaron a los pocos segundos. Más de dos décadas después, su último partido fue la final del Mundial 2026 ante España, en Nueva York/Nueva Jersey.
Los números también explican por qué su nombre quedó pegado a la Selección como estampita difícil de despegar. Sus 125 goles llegaron en 207 presentaciones, con un promedio de 0,60 por encuentro, y lo dejaron como máximo artillero de la Argentina y también como el sudamericano con más partidos y goles en selecciones masculinas.
El reparto de tantos fue bien parejito: 54 en amistosos, 36 en Eliminatorias, 21 en Mundiales y 14 en Copa América. En las clasificatorias, además, terminó como el máximo goleador histórico de la CONMEBOL. O sea, no fue solo pegarle para la foto: fue meterla en casi todos los escenarios.
Si se cuentan todas las categorías, el balance le da seis títulos con la camiseta argentina. A los cuatro de la Mayor —Copa América 2021, Finalissima 2022, Mundial de Qatar 2022 y Copa América 2024— se suman el Mundial Sub 20 de Países Bajos 2005 y la medalla dorada en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. Una carpeta pesada, ¿no?

