La FIFA movió un poco el avispero y le dio una mano a Nahuel Molina, pero no aflojó con Leandro Paredes. La Cámara de Apelaciones aceptó parte del reclamo de la AFA y dejó otras sanciones firmes.
Para el defensor del Atlético de Madrid, la suspensión bajó de siete a cuatro partidos. También le recortaron la multa, que pasó de 90.000 a 60.000 dólares, una rebaja que no es poca cosa.
Con Paredes, en cambio, no hubo vuelta de hoja: deberá cumplir las diez fechas y pagar 90.000 dólares. La Cámara también sostuvo las multas por los cánticos racistas, homofóbicos y discriminatorios de la hinchada argentina.
La AFA ya avisó que no se queda quieta y va a seguir el reclamo ante el TAS, el Tribunal Arbitral del Deporte. Primero pedirá los fundamentos de la decisión y después presentará una nueva apelación, porque parece que la historia todavía no cerró.
Todo arrancó después de la final del Mundial 2026, jugada el 19 de julio en Nueva Jersey, cuando Argentina cayó ante España. Desde ahí se desató el paquete de sanciones por los cruces, empujones y demás episodios que dejaron más de un dolor de cabeza. ¿Se viene otro capítulo de escritorio?

