El sanjuanino Fabián Flaqué por fin pudo gritar victoria grande en El Zonda. Ganó en el Top Race y, después de tanto remar, sacó esa espina que venía molestando hace años.
La alegría fue doble porque la carrera se corrió en el autódromo Eduardo Copello, con el público local mirando de cerca. Flaqué ya había ganado en el Zonal Cuyano, pero la conquista nacional se le venía haciendo la difícil.
En una charla con Telesol Noticias, contó que el circuito quebradeño le encanta, aunque no perdona una. “Era una espina que decía ‘pero la pucha que no me sale’”, recordó, y explicó que venía tercero hasta que, a falta de seis o siete vueltas, se fue a la punta.
El festejo no terminó en la pista. El piloto abrió las puertas de su casa en Santa Lucía y mostró el museo que armó con recuerdos de sus 41 años en el automovilismo, desde que arrancó en 1985.
Entre cascos, guantes, botas, el motor de su debut y una mesa hecha con un neumático, también apareció una cábala bien particular: usó equipo de Benjamín Hites porque sus propios buzos tenían la homologación vencida. Y le salió redondo, ¿qué querés que te diga?

