San Martín estaba para el susto, pero encontró aire y lo dio vuelta en Concepción. Perdía 3-1 y terminó ganando 3-2 con un gol de Dante Álvarez, que entró desde el banco y la clavó cuando más hacía falta.
El defensor apareció en el momento justo y desató el festejo en el estadio. De esos partidos que te hacen agarrar la cabeza, porque el Verdinegro estaba contra las cuerdas y terminó sacando un triunfo con sabor a hazaña.
Después del partido, Álvarez bajó un cambio y puso el foco en el grupo. “Creo que fue un gran esfuerzo del grupo, porque todos somos importantes acá: tanto los que están afuera como los que no están citados”, remarcó.
El jugador contó que venía atravesando un momento personal complicado, así que la alegría fue doble. “No la estaba pasando bien, pero gracias a Dios y a una gran compañera que tengo, hoy también estoy muy feliz por el triunfo”, dijo.
También explicó una clave que, según él, sostiene al equipo: los que esperan en el banco tienen que estar listos desde el minuto cero. “Los de afuera somos muy importantes y tenemos que estar concentrados”, sostuvo. San Martín ganó, sumó otro paso y dejó un mensaje claro: acá nadie sobra, ¿o no?

