Franco Colapinto tuvo que abandonar el Gran Premio de Singapur de Fórmula 1. Su Alpine volvió a tirar problemas eléctricos y lo dejó con las manos vacías en plena carrera.
El argentino no pudo ver la bandera a cuadros en el exigente callejero de Marina Bay. Un circuito bravo, de los que no te regalan nada, y encima el auto decidió hacer la suya.
El abandono le suma otro dolor de cabeza a Colapinto y al equipo Alpine. Ahora les toca revisar todo con lupa para entender dónde estuvo la falla y evitar que se repita el papelón mecánico.
Singapur suele ser una parada durísima del calendario, con un trazado urbano que castiga cada error. Esta vez, el problema no vino del asfalto sino del monoplaza, que volvió a quedar pagando. ¿Cuándo le aflojará la mala suerte?

