El viaje de Unión de Villa Krause a Desamparados terminó con un sobresalto que nadie tenía en el plan. En la tarde-noche del miércoles, una piedra rompió la ventanilla del colectivo y el plantel quedó en alerta.
Nacho Barahona, uno de los que iba arriba, contó que el golpe los hizo tirarse al piso de una. “Nos tiramos al piso y ahí nos quedamos”, resumió. Dijo que estaba sentado junto a Joaquín Araya y que la piedra le pegó cerca de la cara.
Según relató, a Araya le saltaron los vidrios y él sufrió un pequeño corte. “No sabía si venían más piedras”, dijo, todavía con el susto fresco. Con custodia policial adelante y atrás, el viaje terminó siendo cualquier cosa menos tranquilo.
Pese a eso, Barahona aseguró que nunca pensó en no jugar. La charla, contó, fue con el cuerpo técnico, los compañeros y los dirigentes, y la decisión fue seguir adelante y definir todo en la cancha.
Ahora el Azul vuelve a cruzarse con Sportivo Desamparados este domingo, por la tercera fase del Torneo Regional Amateur. Barahona también dejó una frase que pinta el clima: “El fútbol es pasional, pero se llega a niveles que no alcanzo a comprender”. ¿Ojalá que la pelota tenga más protagonismo que las piedras, no?

