Un policía admitió que golpeó a un detenido esposado en Concepción y recibió una condena en suspenso
Las cámaras de la Comisaría 2ª fueron clave para dejar al descubierto lo que pasó dentro de la seccional. El agente aceptó haber pegado cuando el hombre ya estaba reducido, cerró la causa con un abreviado y quedó con prisión condicional e inhabilitación.
Un policía de San Juan admitió que le pegó a un detenido cuando ya estaba esposado y sin posibilidad de defenderse. El caso pasó en la Comisaría 2ª de Concepción, en Capital, y terminó con una condena en suspenso.
El agente es Alexis Álvarez. Recibió un año de prisión condicional y dos años de inhabilitación para ejercer funciones. La jueza de Garantías Gloria Verónica Chicón homologó el acuerdo entre la Fiscalía y la defensa.
La investigación quedó en manos de la UFI de Delitos Especiales, con el fiscal Roberto Ginsberg y la ayudante fiscal Agostina Ventimiglia. Del otro lado estuvo el defensor oficial Martín García.
La prueba más fuerte salió de las cámaras de seguridad de la propia seccional. Las imágenes muestran el momento en que el policía le da un golpe de puño en la cara a un detenido que ya estaba reducido.
Todo empezó el 27 de agosto de 2025, cuando Víctor Alejandro Manzur fue interceptado en moto por policías de la Motorizada N°1 y de la Unidad Operativa General Acha, en calle Tucumán y Correa. Primero quedó demorado por supuestas infracciones a la Ley Provincial 941-R y después lo llevaron al sector de contraventores de la comisaría.
Más tarde, desde la División Antecedentes Personales avisaron que tenía un pedido de captura vigente de la UFI CAVIG desde junio de 2025. Tras hacer los trámites, en la madrugada del 28 de agosto lo pasaron al pabellón de detenidos penales.
La agresión ocurrió esa mañana, cerca de las 8, cuando Manzur iba a ser llevado a una revisión con el médico legista. Según la reconstrucción fiscal, se resistió al traslado y también se lastimó a sí mismo, por lo que varios policías intervinieron para inmovilizarlo. Cuando ya lo tenían esposado y fuera de la celda, Álvarez le pegó en el rostro. La Justicia cerró el caso con una condena en suspenso, pero la pregunta queda flotando sola: ¿qué hacía una cámara mostrando algo que nunca debió pasar?