Milei va por una reforma total del Banco Central y promete cortar el financiamiento al Estado
El Presidente anunció un paquete de cambios que apunta a blindar la autonomía del BCRA, frenar la emisión para cubrir gastos públicos y sumar reformas en fiscalidad, capitales y seguros.
El presidente Javier Milei anunció por Cadena Nacional que enviará al Congreso un proyecto para cambiar de raíz la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina. La movida, que ya levantó polvareda, busca impedir que la autoridad monetaria vuelva a ser usada como una caja para financiar al Estado. Según planteó, la idea es reforzar su autonomía y dejar atrás una historia que, a su entender, terminó en inflación y pérdida de valor para el bolsillo de la gente.
En su mensaje, Milei apuntó contra décadas de política monetaria y sostuvo que la inflación fue consecuencia directa de emitir dinero para tapar agujeros fiscales. También afirmó que desde la creación del BCRA, en 1935, la inflación acumulada fue descomunal y que desde el fin de la convertibilidad llegó al 168.580%. Con ese diagnóstico, dijo que la reforma apunta a ponerle punto final a 91 años de historia económica que, según su mirada, dejaron al país a los tumbos.
Uno de los cambios centrales será redefinir la misión del Banco Central para que su tarea principal sea preservar el valor de la moneda. El Presidente cuestionó que la entidad tenga varios objetivos al mismo tiempo y defendió una visión estrictamente monetaria de la inflación. En esa línea, remarcó que el nuevo esquema buscará evitar que otras metas habiliten la emisión y terminen golpeando el poder de compra de los argentinos.
El segundo eje será una prohibición expresa para que el BCRA financie al Estado, ya sea al Tesoro Nacional, a provincias o a municipios. Además, quedará vedada la compra de títulos públicos en el mercado primario. Milei también cargó contra el llamado señoreaje y lo describió como una forma encubierta de "falsificación de dinero". Para el Gobierno, si la política quiere subir impuestos, debe hacerlo por el Congreso y no por la maquinita.
La reforma también endurecerá la salida de las autoridades del Banco Central. Se mantendrá el sistema de designación del presidente y del directorio, pero para removerlos hará falta una mayoría de dos tercios en ambas cámaras. El objetivo es evitar que el poder político cambie las reglas sobre la marcha para empujar una política de emisión más expansiva. Milei insistió en que la independencia de la entidad tiene que quedar protegida con candado.
Otro punto del paquete apunta a los dividendos y a los activos del organismo. El Presidente adelantó que se restringirá el pago de dividendos vinculados con la liquidez, que los activos al 31 de diciembre de 2026 se expresarán en unidades físicas y que los resultados por cambios de precios irán a una reserva técnica no distribuible. También señaló que se eliminarán mecanismos incorporados en la reforma de 2012 y que se terminará con las letras intransferibles.
Pero el anuncio no quedó ahí. Milei también presentó una reforma fiscal que bautizó "grillete fiscal", pensada como una regla permanente para evitar presupuestos deficitarios. Si el rojo fiscal se estira durante varios meses y el Congreso no corrige el rumbo, entraría en juego un mecanismo de shutdown. En ese escenario, se congelarían nuevos gastos, no habría contratación de personal y se frenarían transferencias discrecionales a las provincias.
Según explicó, mientras dure ese esquema no cobrarían salarios el Presidente, el vicepresidente, senadores, diputados, ministros, secretarios y subsecretarios. Milei sostuvo que, por primera vez, si la política no cumple, será la política la que pague el costo. De todos modos, aclaró que habrá servicios protegidos: jubilaciones, pensiones, asignaciones familiares y universales, seguro de desempleo, salud, seguridad, defensa nacional y servicio penitenciario seguirán garantizados.
El paquete económico se completa con cambios para profundizar el mercado de capitales y reformar el sistema de seguros. El Gobierno quiere facilitar la emisión de bonos corporativos en moneda extranjera o en otras unidades de medida, además de destrabar el financiamiento colectivo. La apuesta es que el ahorro vuelva al circuito productivo y termine en inversión, maquinaria, fábricas y empleo, en vez de quedar guardado bajo el colchón o fuera del país.
En seguros, la propuesta apunta a un esquema más flexible, con menos trabas para que las compañías diseñen coberturas sin pedir autorización previa en cada paso. El regulador, según dijo Milei, se concentrará en controlar la solvencia y evitar estafas. Hacia el final, el Presidente pidió apoyo al Congreso y aseguró que estas reformas forman parte de un mismo plan para dejar atrás la decadencia y empujar a la Argentina hacia un modelo de mayor libertad económica.