Entró a dos cocheras, dejó una moto en la calle y se alzó con otra en Trinidad
Vecinos del barrio Manantial quedaron furiosos tras un robo ocurrido de madrugada y a metros de la Comisaría 3ra. La víctima aseguró que la respuesta policial llegó recién 20 minutos después.
Un hecho de inseguridad sacudió al Barrio Manantial, en Trinidad, Capital, donde un delincuente actuó con total tranquilidad y terminó llevándose una moto Blitz 110cc que era de un trabajador. Según contó el damnificado, todo pasó cerca de las 6 de la mañana de este domingo, mientras él y su hermano dormían en el departamento. La maniobra fue tan audaz como desesperante para los vecinos, que vieron cómo el ladrón se movía sin apuro por el lugar.
El propio vecino relató que un hombre de la cuadra, asustado, avisó lo que estaba pasando pero no se animó a intervenir porque el delincuente estaba parado en la puerta de su casa intentando hacer arrancar la moto. Antes de eso, el sospechoso habría forzado la entrada de dos cocheras dentro del barrio. Primero quiso llevarse una moto de otro vecino y no pudo; después intentó con la de su hermano, pero tampoco logró sacarla porque tenía varios candados y terminó abandonada en plena calle.
Mientras tanto, el testigo llamó al 911, pero la bronca creció porque el patrullero no apareció enseguida, pese a que la Comisaría 3ra está a pocas cuadras del lugar. La víctima aseguró que recién 20 minutos después llegó un móvil policial y que, para ese momento, el ladrón ya había avanzado con la moto caminando por la zona. Incluso mencionó que, según lo que le informaron desde el CISEM, el hombre fue hasta calle España, siguió por Cabot y recién ahí pudo hacerla arrancar.
El damnificado descargó su enojo por la demora y por la falta de respuestas en un barrio que, según remarcó, tiene al CISEM enfrente, una comisaría cerca y ni siquiera cuenta con cámaras. También contó que, al hacer la denuncia, en la Policía les habrían dicho que, si la moto aparece publicada en Marketplace, avisen. La frase dejó a todos con gusto amargo, porque para los vecinos la sensación fue clara: el ladrón tuvo tiempo de sobra y se fue sin que nadie lo frenara.