La declaración que dejó helada la investigación por Cintia Ortega
Los testimonios de los jóvenes que iban con Jorge Gauna aportaron un relato durísimo: aseguran que manejaba alcoholizado, rápido y con los vidrios empañados. Después del impacto, dicen que siguió de largo como si nada hubiera pasado.
La muerte de Cintia Johana Ortega sumó nuevos datos que meten más presión en la causa contra Jorge Gauna, señalado por atropellarla y dejarla tirada en plena madrugada en Rawson. En la audiencia de formalización, los tres jóvenes que viajaban en el Chevrolet Corsa Classic blanco dieron un relato que reconstruyó los minutos previos al hecho y dejó detalles que la Justicia considera clave. La escena, por cómo la describieron, fue tan brutal como confusa.
Según contaron ante la Justicia, Gauna salió de un boliche y se ofreció a llevarlos. Durante el trayecto por calle General Mosconi, aseguran que iba muy rápido, sin control claro del auto y con los vidrios totalmente empañados por el frío y la lluvia. En ese contexto, Cintia Ortega caminaba al costado de la calle cuando fue alcanzada por el vehículo. El golpe habría sido tan fuerte que los ocupantes lo sintieron dentro del habitáculo y empezaron a pedirle al conductor que frenara de inmediato.
Pero, siempre de acuerdo con los testimonios incorporados al expediente, la reacción de Gauna habría sido otra. La frase que quedó clavada en la causa fue "No chocamos nada, solo fue una bolsa". Una de las jóvenes declaró que intentó advertirle que habían atropellado a una persona, pero afirmó que él negó todo y siguió manejando. Recién después de varios metros, ante los reclamos insistentes de los pasajeros, el conductor habría detenido el auto. Para ese momento, Cintia ya estaba sobre la calzada y luego fue trasladada al Hospital Rawson, donde ingresó sin vida.
La investigación también puso la lupa sobre otro punto que complica al acusado: la reparación del vehículo después del hecho. La dueña registral del Chevrolet Corsa declaró que se lo alquilaba a Gauna y que, tras el siniestro, él arregló el espejo retrovisor derecho —pieza que apareció en la escena— y otros daños en la parte delantera. Según su testimonio, recién supo lo ocurrido cuando la Policía hizo un allanamiento para secuestrar el rodado. Para los investigadores, cada uno de estos elementos ayuda a armar una reconstrucción más precisa de lo que pasó y de lo que hizo el acusado en los minutos posteriores. La causa sigue en manos de la UFI Delitos Especiales, mientras Gauna permanece detenido.