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Estafa virtual

Prometía garrafas en redes, cobraba por adelantado y terminó condenada por seis engaños

Una mujer armó una supuesta firma para vender garrafas por Facebook y Marketplace, pero nunca entregó nada. La maniobra dejó más de $1,9 millones de perjuicio y fue descubierta tras una investigación que unificó varias denuncias.

Prometía garrafas en redes, cobraba por adelantado y terminó condenada por seis engaños

Lo que arrancó como una compra rápida y aparentemente conveniente terminó siendo un dolor de cabeza para seis sanjuaninos. Una mujer de 30 años fue condenada por montar una estafa a través de Facebook y Marketplace, donde ofrecía garrafas que jamás llegaban al domicilio. La investigación determinó que el golpe económico superó los $1.900.000 y que todo estaba detrás de una supuesta empresa que en realidad no existía.

Según quedó acreditado, entre abril y septiembre de 2024 la acusada publicaba avisos haciéndose pasar por representante de una firma llamada "JUAN GAS". Así enganchaba a los interesados, que luego se contactaban por WhatsApp para cerrar la operación. Una vez acordado el precio, pedía transferencias bancarias o pagos por billeteras virtuales, pero el dinero terminaba en cuentas de terceros y la garrafa nunca aparecía.

El engaño, encima, no quedaba ahí. En varios casos, la mujer volvía a escribirles a las víctimas para pedir más plata con excusas como supuestos gastos de envío o problemas administrativos. En uno de los hechos incluso hizo una videollamada para generar confianza y seguir sacando dinero. En otro episodio, además de las transferencias, logró concretar un débito automático desde la cuenta de la persona damnificada.

Los montos estafados fueron desde $60.000 hasta $760.000, hasta llegar al perjuicio total de más de $1,9 millones. Aunque las denuncias habían ingresado por separado, los fiscales advirtieron que todas tenían el mismo patrón. Desde la UFI de Delitos Informáticos y Estafas avanzaron con el cruce de líneas telefónicas, geolocalización, movimientos bancarios y registros de billeteras virtuales para atar cabos y cerrar la maniobra.

La pesquisa comprobó que varias líneas estaban a nombre de la acusada y que otras habían sido dadas de alta en distintas provincias para complicar el rastreo. También se detectó que las cuentas receptoras pertenecían a personas de su entorno y que una de ellas estaba vinculada a un correo electrónico de la propia imputada, un dato que terminó siendo clave. Ante la evidencia, la mujer admitió los hechos, aceptó un juicio abreviado y el juez Mario Guillermo Adárvez Camacho la condenó a tres años de prisión de ejecución condicional.

Además, deberá cumplir reglas de conducta durante ese período: fijar domicilio, presentarse ante el Patronato de Liberados, abstenerse del consumo de drogas y del abuso de alcohol, y realizar una actividad laboral u oficio acorde a sus posibilidades. Desde el Ministerio Público Fiscal recordaron que, antes de comprar por redes, conviene chequear que el comercio exista de verdad, desconfiar de los pagos totales por adelantado y verificar que el titular de la cuenta coincida con el negocio. También recomendaron guardar capturas y comprobantes, porque suelen ser pruebas decisivas cuando una estafa termina en la Justicia.

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