Pampa Energía bajó la persiana en su histórica planta de caucho de Puerto San Martín
La decisión sacude a unos 200 trabajadores y deja en alerta a toda la zona industrial. El gremio habla de un mercado interno frenado y de un escenario que complica cada vez más el empleo.
La noticia cayó como un baldazo en Puerto San Martín: Pampa Energía confirmó el cierre de su planta de caucho, la última gran unidad de este tipo en actividad en el país. El establecimiento, conocido históricamente como Pasa Petroquímica, deja de fabricar un insumo clave para neumáticos, cintas transportadoras y calzado. La medida pega de lleno en unos 200 trabajadores, a quienes la empresa ya les ofreció retiros voluntarios por encima de lo que marca la ley.
Desde el SOEPU advierten que, más allá de la compensación, el panorama es muy complicado para la mayoría de las familias afectadas. La firma comunicó la decisión este lunes y el jueves habrá una audiencia conciliatoria en la sede del Ministerio de Trabajo de Santa Fe, aunque en el sindicato no muestran demasiadas expectativas. El pedido gremial es claro: que el personal sea reubicado en otras áreas del mismo complejo industrial, donde también funcionan una refinadora de combustible, una planta de estireno y otra de metilbenzeno.
El secretario general del sindicato, Mauricio Brizuela, describió un mercado interno golpeado y casi sin reacción. Dijo que las automotrices instaladas en el país no están comprando y que muchos vehículos importados ya llegan con neumáticos incluidos, lo que achica todavía más la demanda local. También apuntó contra el combo de dólar bajo y anclado con servicios caros, factores que, según remarcó, terminan asfixiando a las plantas que trabajan para el consumo argentino.
La preocupación no se queda solo en la fábrica. En la zona industrial de Puerto San Martín y en todo el Cordón Industrial del Gran Rosario crece el temor por más recortes y menos actividad. Incluso el intendente Carlos De Grandis sigue de cerca el caso por el impacto que puede tener en la economía local. Brizuela fue tajante: si aparece el primer despido, el gremio podría paralizar todas las plantas del grupo. Mientras tanto, la empresa avanza con un cierre en Santa Fe y, al mismo tiempo, anunció una inversión de 2.700 millones de dólares para una nueva planta de úrea granulada en Bahía Blanca.
El cuadro general preocupa a toda la industria. Un relevamiento nacional del Centro de Estudios de la UIA mostró que el 45,5% de las empresas sufrió caída en las ventas internas, el 38% recortó producción y el 22,4% achicó su plantilla. En ese contexto, la decisión de Pampa Energía vuelve a dejar en evidencia que el consumo no levanta cabeza y que, en la región, cada anuncio de cierre se siente como otro golpe al empleo.