Tapia vuelve a Buenos Aires y la AFA entra en una etapa brava
Tras el subcampeonato en Estados Unidos, Claudio "Chiqui" Tapia retoma una agenda cargada de frentes abiertos: causas judiciales, una pesquisa en el exterior, roces con el Gobierno y las dudas por Messi y Scaloni.
Durante casi dos meses, el fútbol argentino vivió mirando una sola meta: el Mundial 2026. La campaña de la Selección, que volvió a meterse entre los mejores del planeta y llegó a una nueva final, corrió de escena varios temas pesados que ahora regresan con fuerza. Con el retorno de Claudio "Chiqui" Tapia al país, la conducción de la Asociación del Fútbol Argentino vuelve a quedar frente a una agenda cargada y nada sencilla. Lo que parecía tapado por la fiebre mundialista, ahora reaparece con toda su tensión.
La caída ante España en la final no solo cerró una competencia. También marcó el fin de una etapa en la que todo giró alrededor de la pelota y nada más. Desde ahora, la AFA deberá volver a convivir con expedientes judiciales, cuestionamientos por el manejo administrativo y una relación tirante con el Gobierno nacional. Uno de los puntos más delicados es la causa que involucra a Tapia y a otros dirigentes por presuntas irregularidades ligadas al pago de aportes e impuestos. Para viajar al Mundial, el titular de la AFA necesitó una autorización especial de la Justicia, porque tenía restricciones para salir del país mientras avanzaba el expediente.
La investigación analiza movimientos económicos de la entidad y posibles deudas vinculadas a obligaciones tributarias y previsionales. Desde la AFA, claro, rechazan cualquier irregularidad, pero el caso sigue abierto y no afloja. A eso se suma otra pesquisa que avanza fuera de la Argentina y que pone la lupa sobre contratos internacionales relacionados con el seleccionado nacional. Según trascendió, autoridades federales de Estados Unidos siguen reuniendo documentación sobre distintos acuerdos comerciales firmados en los últimos años, en una causa que busca reconstruir el recorrido de los fondos generados por la marca Selección Argentina. Por ahora no hay acusaciones formales contra Tapia en ese frente, pero el tema mantiene a la dirigencia en máxima atención.
La vuelta a la realidad también reabre una discusión política que había quedado en pausa por el éxito deportivo. Las diferencias entre la conducción de la AFA y el gobierno de Javier Milei pasaron a un segundo plano durante el torneo, pero podrían volver a instalarse en la agenda en las próximas semanas. Mientras la Selección avanzaba en la competencia, ambas partes eligieron una convivencia prudente y los mensajes oficiales apuntaron a respaldar al equipo de Lionel Scaloni. Con el campeonato terminado, ese clima podría cambiar y el ida y vuelta volver a tomar temperatura.
Más allá de lo judicial y lo político, el gran desafío que se asoma es deportivo. La Selección Argentina se prepara para una transición histórica. Lionel Messi, símbolo enorme de la Albiceleste durante casi dos décadas, ya dejó en claro que este Mundial marcó el final de su recorrido en las grandes competencias internacionales. Su salida obligará a la AFA a repensar un proyecto que durante años giró alrededor del capitán, adentro y afuera de la cancha. Y la cosa se complica todavía más por las dudas sobre la continuidad de Lionel Scaloni, que seguirá hasta diciembre pero dejó abierta la puerta a un posible paso al costado después. Si ambos referentes se van, el panorama que se abre para el fútbol argentino será completamente nuevo.
Por eso, más allá del orgullo que dejó otra final mundialista, Tapia vuelve a Buenos Aires sabiendo que arranca una etapa brava. Con el Mundial ya archivado, la AFA tendrá que responder ante investigaciones, manejar conflictos y, al mismo tiempo, empezar a dibujar el futuro de una Selección que se encamina a dejar atrás una de las eras más exitosas de su historia.