Se entregaron dos hombres por el brutal ataque al remisero en Chimbas
Carlos Maximiliano Páez y su hijo Aarón se presentaron ante la UFI Genérica con su abogado. La víctima sigue grave en terapia intensiva y la Justicia intenta atar los cabos de una trama violenta que sacudió a Chimbas.
La causa por el feroz ataque a balazos contra un remisero en Chimbas tuvo un giro clave: Carlos Maximiliano Páez y su hijo Aarón Páez se entregaron en la UFI Genérica junto al abogado Gustavo De la Fuente. Ambos quedaron a disposición de la Justicia después de ser apuntados por distintos testimonios como los presuntos autores del disparo que hirió a Alejandro Ismael Rodríguez, de 30 años. La víctima sigue internada en terapia intensiva, peleando por recuperarse tras recibir un impacto de bala en la zona inguinal.
El hecho ocurrió la noche del 9 de julio sobre avenida Benavídez, entre Alem y Salta, en el límite entre Capital y Chimbas. Rodríguez estaba dentro de su auto cuando, por motivos que todavía se investigan, fue atacado a tiros. Un transeúnte lo encontró herido y dio aviso a la Policía, que lo trasladó primero al Centro de Salud Báez Laspiur y después al Hospital Rawson. La escena dejó un fuerte impacto en la zona y abrió una investigación que no tardó en sumar más violencia.
Horas más tarde, la historia dio otro vuelco. Durante la madrugada del viernes, la casa de la familia Páez, en Villa El Salvador, recibió una balacera que dejó numerosos disparos en el frente. Además, los agresores arrojaron un artefacto incendiario que no llegó a explotar. Para los investigadores, ese ataque habría sido una represalia por lo ocurrido con el remisero. Desde entonces, la pesquisa avanzó en dos frentes: identificar a los autores del ataque contra la vivienda y dar con los responsables del disparo a Rodríguez.
En ese contexto, los Páez optaron por presentarse voluntariamente ante la Justicia. Carlos Páez ya había estado bajo la lupa en la causa de los llamados "Robaruedas", expediente en el que llegó a ser detenido y tuvo su casa allanada, aunque después fue sobreseído por falta de pruebas. Ahora, las primeras hipótesis marcan que ambos episodios violentos estarían conectados y tendrían como trasfondo viejas tensiones entre personas vinculadas a la hinchada de San Martín. De todos modos, fuentes judiciales aclararon que, por el momento, no hay elementos para relacionar estos hechos con la pelea por el mando de la barra del club, como sí ocurrió en otros ataques armados recientes en Concepción.