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Cuando juega la Selección

La emoción del partido puede pasar factura al corazón: quiénes deben extremar cuidados

Cardiólogos advierten que la tensión de un encuentro de la Selección argentina puede disparar la presión y acelerar el pulso. Hay grupos de riesgo, medidas simples para prevenir y síntomas que no se pueden dejar pasar.

La emoción del partido puede pasar factura al corazón: quiénes deben extremar cuidados

Cada vez que juega la Selección argentina, el país entero se acomoda frente a la pantalla con el corazón en la mano. Los goles, los penales y esos minutos finales que no perdonan arman una mezcla explosiva de nervios y emoción. Y no es solo una forma de decir: especialistas de la División Cardiología del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) advierten que en estas jornadas suelen multiplicarse las consultas por problemas cardiovasculares ligados al estrés. La médica cardióloga Analía Aquieri (MN 114.729), del Laboratorio de Hipertensión Arterial, explicó que las emociones fuertes disparan adrenalina, una hormona que acelera el ritmo cardíaco y puede hacer subir la presión.

Según detalló la especialista, esa reacción del organismo puede provocar palpitaciones y subas bruscas de la presión arterial. El riesgo crece todavía más en personas que ya cargan con varios factores de riesgo cardiovascular. Por eso, aunque para muchos el partido sea pura pasión, para otros conviene no subestimar lo que pasa en el cuerpo cuando la tensión se va por las nubes. En esos casos, la emoción del fútbol puede convertirse en un problema serio si no se toman recaudos.

Los médicos piden especial atención a quienes tienen hipertensión arterial, enfermedad coronaria, arritmias, insuficiencia cardíaca, diabetes, colesterol elevado, obesidad, tabaquismo o sedentarismo. En estas personas, la combinación entre una descarga emocional intensa y una condición previa puede favorecer una crisis hipertensiva, cambios en el ritmo del corazón o dolor en el pecho. Dicho en criollo: el partido se disfruta, pero no hay que hacerse el canchero con la salud.

Para bajar el riesgo, los profesionales recomiendan tomar la medicación habitual sin mover las dosis, evitar el exceso de alcohol, no fumar durante el encuentro y dejar de lado las bebidas energizantes. También sugieren no comer de más antes ni durante el partido, descansar bien y tratar de bajar un cambio durante el día. Si la ansiedad viene muy arriba, incluso proponen algo simple: escuchar el partido en lugar de verlo. A veces, cuidarse también es saber aflojar un poco.

Hay señales que no se pueden dejar pasar. Si durante el partido aparece dolor u opresión en el pecho, palpitaciones intensas o persistentes, falta de aire, mareos, pérdida de conocimiento, un dolor de cabeza muy fuerte con subida importante de la presión o dificultad para hablar o mover una parte del cuerpo, hay que pedir ayuda médica de inmediato. Los especialistas insisten en que disfrutar del fútbol también implica estar atentos al cuerpo. Reconocer a tiempo una alarma puede marcar una diferencia enorme en una emergencia.

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