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La Scaloneta arrastra multitudes

Atlanta se pintó de celeste y blanco en otra previa inolvidable de la Selección

Unos 3.000 hinchas se juntaron en la ciudad estadounidense para alentar antes del cruce con Egipto. Hubo viajes larguísimos, vuelos carísimos y la misma locura de siempre por la camiseta argentina.

Atlanta se pintó de celeste y blanco en otra previa inolvidable de la Selección

El Mundial 2026 sigue dejando una postal que ya no sorprende, pero igual emociona: donde aparece la Selección argentina, también aparece su gente. Esta vez el escenario fue Atlanta, donde miles de fanáticos armaron un nuevo banderazo en la previa del choque frente a Egipto por los cuartos de final. No fue la marea humana que se vio en Miami, pero sí una muestra clarita de que la Scaloneta nunca viaja sola.

En el Active Oval, dentro del Piedmont Park, se reunieron alrededor de 3.000 hinchas para cantar, agitar banderas y meterle calor a la previa. Como pasa siempre que se juntan argentinos, no tardó en aparecer una pelota y se armó un picado improvisado en medio de la fiesta. Los bombos marcaron el ritmo y los cantitos volvieron a sonar con todo, incluyendo las cargadas de siempre para Brasil, recientemente eliminado, y también para Inglaterra, posible rival en semifinales.

La diferencia con Miami tuvo una explicación bien concreta: en Atlanta no hay una comunidad argentina tan grande y, encima, seguir a la Selección empezó a salir cada vez más caro. Después del triunfo ante Cabo Verde, los pasajes aéreos se dispararon y los vuelos que rondaban los 400 dólares llegaron a duplicarse en pocas horas. A eso se sumaron alojamiento, entradas y traslados, una combinación que obligó a muchos a rebuscársela como pudieron.

Por eso varios optaron por una salida más criolla: alquilar un auto entre amigos y clavarse casi diez horas de ruta desde Miami hasta Atlanta. Un esfuerzo enorme, de esos que hablan por sí solos, para no perderse ni un minuto del aliento a Lionel Scaloni y compañía. Encima, mientras los vuelos subían, las entradas para el partido frente a Egipto bajaban de precio y todavía había localidades en las plataformas oficiales de reventa.

Igual, nadie duda de que el estadio volverá a vestirse de celeste y blanco. Porque este Mundial ya dejó una escena que se repite una y otra vez: la Argentina siempre encuentra la manera de estar. No importa si hay que manejar toda la noche, gastar una fortuna o rearmar el viaje sobre la marcha. Donde juega Messi, donde aparece la pelota, ahí también se hace escuchar la hinchada. Y en Atlanta, otra vez, quedó clarísimo que la pasión argentina no sabe de distancias ni de fronteras.

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