García Cuerva reclamó más compromiso frente al trabajo que falta y la pobreza que golpea
En una misa por los curas palotinos asesinados en 1976, el arzobispo porteño llamó a no mirar para otro lado ante el sufrimiento social.
El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, dejó un mensaje bien claro durante una misa en Belgrano: pidió reforzar el compromiso con quienes hoy cargan con la falta de trabajo y la pobreza. La ceremonia se realizó en la Iglesia San Patricio y reunió también al obispo de La Rioja y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, monseñor Dante Braida. En su homilía, el religioso remarcó que no se puede naturalizar el dolor de tanta gente que la viene pasando mal.
"No queremos ser indiferentes, no queremos que nos ganen la crueldad y el individualismo", sostuvo García Cuerva ante los presentes. También enumeró con crudeza las heridas más visibles de este tiempo: el agobio de la falta de trabajo, la aflicción de la pobreza, el dolor de los enfermos, la soledad de los abuelos y el sufrimiento de quienes viven a la intemperie en las calles de la ciudad. La misa se celebró al cumplirse 50 años del asesinato de los curas palotinos, un hecho que todavía duele y que marcó a fuego la historia argentina.
La ceremonia recordó a los sacerdotes Alfredo Leaden, Alfredo Kelly y Pedro Dufau, junto con los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti, asesinados en la madrugada del 4 de julio de 1976 dentro del templo. Según se recordó, el ataque fue atribuido a fuerzas vinculadas al gobierno militar que había tomado el poder pocos meses antes del golpe de marzo de ese año. García Cuerva cerró con una definición dura: dijo que "su delito fue pregonar el Evangelio a destiempo, defender la vida y la dignidad humana", y advirtió que aquella sangre derramada sigue siendo una señal incómoda sobre el costo de la violencia y el odio.