Argentina mira de reojo a Egipto mientras varios jugadores llegan tocados
Después del apretado 3 a 2 ante Cabo Verde, el cuerpo técnico de Lionel Scaloni sigue de cerca la recuperación de varios futbolistas. No hay lesiones graves, pero el desgaste se sintió fuerte en Miami.
Después del sufrido 3 a 2 frente a Cabo Verde en los dieciseisavos del Mundial 2026, la Selección argentina ya cambió el chip y piensa en Egipto, rival de octavos. Pero el partido dejó una marca clara: el cansancio pegó duro y en el cuerpo técnico de Lionel Scaloni están con la antena parada. La buena noticia es que, por ahora, no aparecen lesiones de gravedad.
Uno de los que terminó con molestias fue Facundo Medina, que volvió a jugar como lateral izquierdo y estuvo desde el arranque por delante de Nicolás Tagliafico. Cerca del cierre del tiempo reglamentario debió salir por un calambre, aunque desde el banco intentaron estirarlo lo más posible porque ya se habían agotado las ventanas de cambio. Finalmente, lo reemplazaron y en el entorno albiceleste aseguran que no pasó de un susto.
También terminó al límite Enzo Fernández. El volante sintió calambres durante el alargue y hasta tuvo que frenar para elongar en plena acción, una postal que dejó claro el desgaste del encuentro. Como el equipo ya no tenía modificaciones disponibles, siguió en cancha hasta el final, aunque con la gasolina en rojo. Otro que encendió una alarma fue Nicolás González, quien entró en el segundo tiempo por Thiago Almada y, tras una mala pisada, sufrió una torcedura en el tobillo izquierdo. Aun así, pudo completar el partido sin mayores problemas.
Además, Lionel Messi y Alexis Mac Allister jugaron los 120 minutos completos y terminaron visiblemente agotados, aunque ambos están en condiciones y solo necesitan recuperarse del esfuerzo. El entrenamiento previsto para este sábado fue suspendido por la fuerte tormenta que azotó Miami, así que el plantel hizo tareas físicas en el gimnasio del hotel. La idea es llegar de la mejor manera al cruce del martes ante Egipto, en una instancia donde cada detalle pesa una tonelada.
Tras la clasificación, Scaloni también dejó una queja clara sobre el calendario del torneo. El técnico remarcó que el descanso se achicó demasiado y pasó de seis días a apenas tres días y medio en una fase decisiva del Mundial. Para el entrenador, esa diferencia complica todo y resulta difícil de entender en una competencia de este nivel.