En Madrid, el zoo combate la ola de calor con helados para sus animales
Con temperaturas extremas en Europa, cuidadores del Zoo Aquarium de Madrid reforzaron la hidratación y sumaron helados especiales para varias especies. Hay sabores de frutas, bambú, carne y pescado.
La ola de calor que pegó fuerte a fines de junio en Europa dejó marcas pesadas y, según datos preliminares difundidos por medios internacionales, provocó más de 4.000 muertes vinculadas a las altas temperaturas. En España se registraron al menos 1.028 de esos fallecimientos, más del doble de las 407 informadas en junio de 2025 por el Instituto de Salud Carlos III. El panorama también fue duro en Francia, con más de 2 mil casos, además de Bélgica con más de mil y los Países Bajos con unas 500.
En ese contexto, no solo las personas sintieron el impacto: los animales también tuvieron que ser cuidados al detalle. En el Zoo Aquarium de Madrid, los especialistas ajustaron dietas, sumaron agua, sombra y sistemas de refrigeración para bancarse el calorón. Y como parte de ese plan, varias especies recibieron helados especiales hechos con frutas, verduras, carne o pescado. La idea fue simple: mantener el confort térmico de las más de 300 especies que viven allí.
Los osos panda "Jin Zi" y "Zhu Yu" fueron de los primeros en probar estos congelados el jueves, según contaron medios locales. En su caso, los sabores fueron de manzana, calabaza y bambú, y además descansan en espacios interiores con aire acondicionado. Los monos también tuvieron su momento dulce, con helados de zanahoria, sandía y cebolla. Más llamativo todavía fue el menú de los tigres, que recibieron preparaciones a base de sangre y carne, mientras que los leones marinos disfrutaron de helados de pescado y tinta de calamar.
La postal deja en claro que el calor no afloja y obliga a tomar medidas en todos los frentes. En Madrid, los cuidadores metieron mano rápido para que los animales no sufrieran de más y pudieran atravesar la jornada con algo de alivio. Entre piscinas, aire acondicionado y helados bien pensados, el zoo armó un plan que, al menos por ahora, les da un respiro a sus habitantes.