El cobre sigue firme y el oro atraviesa su peor golpe en más de una década
Mientras el cobre volvió a marcar niveles récord y mantiene intacto su envión, el oro cerró un trimestre para el olvido, presionado por la expectativa de tasas más altas en Estados Unidos.
El cobre volvió a dar que hablar en junio y anotó un nuevo récord nominal mensual, después de encadenar dos meses seguidos por encima de los US$ 6. Según los registros de Cochilco, el precio promedio llegó a US$ 6,16 en el sexto mes del año, apenas por encima de los US$ 6,13 de mayo, que hasta ahora era la marca más alta. En la Bolsa de Metales de Londres, la libra cerró en US$ 6,05, con una baja mensual de 2,01%, aunque en lo que va del año el metal rojo acumula una suba de 6,69%.
El mes pudo haber sido todavía mejor, pero la última semana metió un frenazo y el valor llegó a perforar por momentos la barrera de los US$ 6. Desde Cochilco explicaron que la corrección respondió al fortalecimiento del dólar y a una lectura más dura de la Reserva Federal, que elevó las expectativas de tasas en Estados Unidos. En paralelo, las reservas de cobre retrocedieron 15,46% en junio y promediaron 360 mil toneladas métricas, por debajo de las 394 mil TM de mayo.
Las proyecciones, de todos modos, siguen siendo alentadoras para el metal. JP Morgan estimó que la tonelada seguirá empujando hacia valores más altos y que podría acercarse a los US$ 15.000 en el segundo semestre. Su cálculo final es de US$ 14.800 por tonelada, equivalente a US$ 6,71 por libra, un salto de 10,9% frente al cierre de hoy en la BML. En abril, Bank of America también ajustó al alza sus números y proyectó US$ 6,05 por libra para este año, mientras que para 2027 ve al metal en US$ 7,03 por libra.
Del otro lado, el oro no la pasó nada bien. El precio al contado cayó 10,64% en junio y cerró el trimestre con una baja acumulada de 11,16%, su peor desempeño en 13 años, de acuerdo con Tradingview. La presión vino por el lado de las expectativas de subas de tasas de la Reserva Federal, en medio de la tensión por el impacto de la guerra en Medio Oriente sobre los precios al consumidor.
Edward Meir, analista de Marex, sostuvo que los mercados están inquietos por la estabilidad del memorando de entendimiento y que el oro quedó bajo presión porque no se ve una salida clara a corto plazo. A eso se sumó, según Ignacio Mieres, Head of Research de XTB, un escenario de tasas más altas por más tiempo, lo que empuja los rendimientos reales y le quita atractivo al metal. Aunque los bancos centrales siguen comprando, el inversor minorista empezó a desarmar posiciones y en el último trimestre crecieron las salidas de fondos ligados al oro, un combo que terminó de golpear su precio.