Con el termómetro en contra, volvió el pedido de condena por Lucía Rubiño
Familiares, amigos y allegados se reunieron frente a Flagrancia mientras se espera la decisión del juez Jorge Toro. Con carteles y una vigilia cargada de dolor, exigen que se haga justicia por la adolescente.
El frío pegó fuerte en San Juan, pero no alcanzó para frenar a quienes este miércoles volvieron a salir a la calle por Lucía Rubiño. Desde la tarde, una nutrida concurrencia se plantó frente a la sede de la UFI Flagrancia a la espera de la resolución en la causa que investiga la muerte de la joven. La escena fue de las que sacuden: banderas, abrazos, carteles y un silencio cargado de bronca.
La movilización fue encabezada por la familia de Lucía, acompañada por integrantes de Familias del Dolor, amigas, allegados y vecinos. Todos fueron con un mismo pedido: que haya condena para N.M., imputado por homicidio con dolo eventual por el siniestro vial ocurrido en octubre de 2023. La expectativa crece minuto a minuto, porque el fallo puede marcar un antes y un después en la causa.
Sobre las rejas del edificio judicial quedaron colgados los mensajes que resumieron el reclamo de fondo: "Justicia, es dolo eventual" y "Justicia por Lucía, nos duele a todos". Las frases, directas y sin vueltas, dejaron en claro el estado de ánimo de quienes pasaron la jornada en vigilia. Afuera, el clima fue de esperanza, pero también de una tensión que se cortaba con cuchillo.
La mirada está puesta en la decisión que debe tomar el juez de Menores Jorge Toro, ya que el imputado era menor de edad al momento del hecho. Si se confirma la figura penal planteada por la acusación, podría recibir una condena efectiva. Jorge Rubiño, padre de la víctima, ya había dicho que confía en que la Justicia valore las pruebas reunidas durante el proceso y los testimonios que permitieron reconstruir lo sucedido aquella noche.
Mientras tanto, en la puerta de tribunales, la vigilia siguió entre velas, banderas y abrazos apretados. La familia insiste en que el caso no puede quedar en la nada y que la muerte de Lucía tiene que dejar una señal firme para toda la sociedad. Casi tres años después de la tragedia, el reclamo sigue en pie y la espera por una respuesta judicial se vive con el corazón en la mano.