Condena firme en San Juan: lo sentenciaron aunque la víctima no apareció en el juicio
La Justicia impuso dos años de prisión efectiva a Mario Alberto Campillay tras una investigación que reunió pruebas clave. La fiscal Adriana Ginestar remarcó que el caso pudo sostenerse aun sin el testimonio de la denunciante en el debate oral.
La Justicia de San Juan condenó a Mario Alberto Campillay a dos años de prisión de cumplimiento efectivo por lesiones leves agravadas por el vínculo y por haber sido cometidas en un contexto de violencia de género, en concurso real con amenazas simples. La resolución salió pese a que la víctima no llegó a declarar en el juicio oral, un dato que marcó de entrada lo complejo del caso. La fiscal de la UFI CAVIG, Adriana Ginestar, explicó que la acusación se sostuvo con una investigación sólida y con pruebas reunidas desde el inicio.
Según detalló la funcionaria, la mujer había sido citada varias veces, pero no pudieron ubicarla ni con los operativos de la Fuerza Pública ni con el apoyo de la Brigada de Investigaciones de la UFI CAVIG. "Se logró una condena de cumplimiento efectivo hacia el señor Mario Alberto Campillay, por la tercera denuncia que le realizaba su expareja. En las dos ocasiones anteriores también tenía condena este señor y, en este caso, lo novedoso fue que durante el debate de juicio oral no pudimos contar con la declaración de la víctima", señaló. Para Ginestar, ese faltazo no fue casual: entendió que la mujer seguía atrapada en las consecuencias de la violencia y que el miedo seguía pesando fuerte.
La fiscal remarcó que en este tipo de causas no alcanza con una sola denuncia. "A un juicio por violencia de género no llegamos solamente con una denuncia o con la declaración de la víctima", subrayó. En el expediente se valoró el informe del médico legista Alfredo Píriz, que constató lesiones compatibles con los elementos contundentes denunciados y hallados por Policía Científica en la escena. También fue clave el informe psicológico de Verónica Fernández Cauci, quien dejó asentado el temor de la mujer y el cuadro de encierro emocional propio del círculo de violencia.
Otro testimonio que pesó en el juicio fue el de una vecina que asistió a la víctima cuando logró salir de la vivienda. Ginestar destacó ese gesto y fue contundente: "El compromiso de los ciudadanos y ciudadanas marca la diferencia entre que una mujer pueda seguir viviendo o no". Según recordó, la denunciante había permanecido con las manos atadas con un cable durante toda la noche, un dato que estremeció el debate. El proceso estuvo a cargo del juez Juan Gabriel Meglioli, quien el 22 de junio la declaró culpable y ordenó que Campillay siga detenido hasta que la sentencia quede firme.
La fiscal también dejó un mensaje para quienes atraviesan situaciones parecidas y explicó que muchas víctimas pasan por etapas que complican salir de ese vínculo. "Es muy común que la mujer venga, denuncie y a los pocos días se retracte", dijo, al hablar del círculo de la violencia, con su secuencia de tensión, agresión y reconciliación. En ese marco, aclaró que la Fiscalía puede avanzar de oficio cuando hay elementos suficientes, aunque la víctima no quiera seguir. Además, valoró el trabajo coordinado con la Dirección de Género, la Dirección de Niñez y Adolescencia y la Secretaría de Seguridad para contener y proteger a las personas afectadas. "Este lugar está para escucharlas, para asesorarlas y para acompañarlas en situaciones tan difíciles de las que seguramente les está costando salir", cerró.