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Se recalienta el clima sindical

La CGT arma una jugada escalonada y apunta a un paro nacional hacia fin de año

Tras una larga reunión y con varias ausencias, la central obrera dejó de lado la huelga de 36 horas y empezó a diseñar un plan de lucha por etapas. La mira está puesta en diciembre, con contactos políticos y sindicales para sumar volumen.

La CGT arma una jugada escalonada y apunta a un paro nacional hacia fin de año

Después de cuatro horas de debate y con varias sillas vacías, el consejo directivo de la CGT descartó de plano la idea de una huelga de 36 horas con movilización. En cambio, la conducción cegetista ratificó que quiere armar un plan de lucha que termine en un paro nacional, con la mira puesta, presumiblemente, en fin de año.

La movida no está cerrada, pero ya tiene una hoja de ruta bastante clara: construir tensión en el frente laboral y social, sumar respaldo de las CTA, de Pablo Moyano y de Daniel Yofra, y tejer reuniones con las regionales de todo el país. La idea es ir ganando calle con protestas en distintas provincias y no quemar todas las naves de una sola vez.

En el encuentro, el sector que empujaba una medida más dura, encabezado por Luis Barrionuevo, no logró imponer su postura. Ese bloque, acompañado por Omar Maturano y Roberto Fernández, había planteado una huelga de 36 horas con marcha a Plaza de Mayo o al Congreso, pero la propuesta quedó afuera. Desde la cúpula sindical insistieron en que primero hace falta consolidar consenso entre los trabajadores y recuperar fuerza en la calle.

La lectura interna también fue picante: varios dirigentes admitieron que las últimas medidas de fuerza no tuvieron la adhesión esperada y que eso terminó dándole aire al relato oficialista. Aun así, el triunvirato integrado por Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello avaló avanzar con una construcción conjunta junto a otras centrales para llegar, más adelante, a una marcha federal y a un paro nacional.

Mientras tanto, la CGT viene manteniendo reuniones con sectores golpeados por el modelo económico, como Transporte, Industria, Energía y Alimentación. También se afianzaron los vínculos con las dos CTA y con referentes como Pablo Moyano y Daniel Yofra, en una jugada que busca sumar músculo para lo que viene. La señal es clara: la central obrera quiere volver a meterse en el centro de la escena y preparar una pulseada de largo aliento.

La estrategia se parece a los llamados paros a la francesa, con ceses rotativos y sectorizados en lugar de una paralización total por 24 horas. Así, cada semana podría quedar un rubro al frente del reclamo, desde bancarios hasta marítimos portuarios, pasando por otros sectores que ya sienten el impacto de la reforma laboral, la conciliación obligatoria y la presión sobre las obras sociales. En paralelo, la mesa de acción se reunirá la semana próxima para definir los pasos y ordenar una protesta que, si todo avanza como esperan, podría terminar en una fuerte movilización nacional.

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