La Cámara ratificó el procesamiento en la causa de las "Propofest"
La Justicia volvió a respaldar la investigación por el presunto robo y uso recreativo de fármacos hospitalarios. El expediente sigue creciendo tras la muerte del anestesiólogo Alejandro Zalazar.
La Sala V de la Cámara del Crimen confirmó por mayoría el procesamiento de Delfina "Fini" Lanusse y Hernán Boveri en la causa que investiga el robo de medicamentos del Hospital Italiano y su presunta utilización en reuniones clandestinas conocidas como "Propofest". Con esta decisión, la pesquisa sigue avanzando y los dos imputados continúan bajo la mira judicial mientras se profundizan las medidas para esclarecer qué pasó. El expediente tomó una enorme repercusión pública después de la muerte de Alejandro Zalazar, anestesiólogo del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.
La confirmación del procesamiento no significa una condena, pero sí marca que, para la Justicia, hay elementos suficientes para sostener la investigación sobre Lanusse y Boveri. En paralelo, siguen sumándose pruebas, cruces de testimonios y análisis de la documentación incorporada al expediente. La causa, que viene generando ruido dentro del ámbito médico, todavía tiene varios capítulos por delante.
La historia se disparó en febrero, cuando murió Zalazar, exresidente del Hospital Rivadavia y anestesiólogo del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. Según la pesquisa, el profesional falleció por una sobredosis de propofol y fentanilo. Durante el allanamiento en su domicilio, la Policía secuestró medicamentos y una bomba de infusión, elementos que encendieron todas las alarmas y empujaron la investigación hacia el posible circuito ilegal de fármacos de uso hospitalario.
Con el correr de los días empezó a circular entre médicos y residentes el término "Propofest", usado para describir supuestas reuniones clandestinas donde se habrían consumido drogas hospitalarias con fines recreativos. De acuerdo con mensajes y testimonios que forman parte del expediente, en esos encuentros se habría usado propofol y fentanilo, dos anestésicos que deben quedar estrictamente dentro del ámbito médico. Ahora la Justicia intenta establecer si existió una organización dedicada a conseguir y mover esos medicamentos fuera de los canales autorizados.
La investigación también determinó que las sustancias que habrían llegado a manos de Zalazar provenían del Hospital Italiano de Buenos Aires. A partir de ese dato, fueron señalados un anestesista y una residente de tercer año como presuntos responsables del robo y la distribución de los fármacos. Según trascendió, ambos ya no trabajan en la institución, que además abrió un sumario interno y presentó una denuncia para colaborar con el esclarecimiento del caso.
Entre las pruebas reunidas aparecen conversaciones de WhatsApp y declaraciones que describen al menos dos tipos de encuentros. Una modalidad era la de los llamados "viajes controlados", donde los participantes pagaban para consumir las sustancias bajo la supervisión de un profesional capacitado para actuar ante cualquier complicación. La otra consistía en fiestas privadas o reuniones más cerradas, en las que las drogas se ofrecían con fines recreativos. Todo eso sigue bajo análisis, en una causa que expone un entramado delicado y que todavía promete más novedades.