Investigan a un enfermero por la falta de ampollas de tramadol en el hospital sanjuanino
La Justicia sigue de cerca a un trabajador del Hospital Rawson por la desaparición de 55 ampollas de tramadol. La pesquisa apunta a una maniobra para sacar la medicación y borrar rastros del sistema.
Una investigación judicial encendió todas las alarmas en el Hospital Rawson después de que saliera a la luz la falta de una cantidad importante de tramadol, un analgésico fuerte y de control estricto. El principal señalado es un enfermero que trabaja desde hace años en el centro de salud. La sospecha es que habría aprovechado su acceso a la medicación para retirar ampollas sin permiso y después tocar los registros informáticos para que el faltante no saltara de inmediato.
La causa cobró fuerza cuando desde Farmacia empezaron a revisar los movimientos del medicamento y encontraron diferencias entre lo que marcaba el sistema y lo que realmente había en los depósitos. Según la pesquisa, las irregularidades se habrían producido entre marzo y abril de este año. El trabajador estaba asignado a Terapia Intensiva para Adultos y tenía habilitación para operar el sistema automatizado que maneja fármacos restringidos.
Durante la audiencia judicial se explicó que el mecanismo bajo análisis habría consistido en retirar las ampollas con el acceso biométrico autorizado y luego modificar o anular operaciones en la plataforma digital. Así, el stock seguía apareciendo como disponible aunque en realidad ya no estaba. Los investigadores también remarcaron que, en ese período, apenas dos pacientes tenían indicado tramadol, por lo que no pudieron justificar el destino de las 55 ampollas que faltaban.
El caso empezó a tomar forma a partir de la observación de otro integrante del personal sanitario. De acuerdo con lo que trascendió, un compañero notó marcas llamativas en los brazos del enfermero investigado y pidió revisar los movimientos vinculados a la medicación controlada. Esa mirada terminó destapando las inconsistencias que hoy sostienen la causa. En la audiencia de formalización, el Ministerio Público Fiscal pidió que sea investigado por el presunto delito de peculado y solicitó seis meses para seguir reuniendo pruebas.
La defensa rechazó las acusaciones y aseguró que no hay elementos concluyentes que lo vinculen con la desaparición de la medicación. Además, pidió una pericia toxicológica para descartar un eventual consumo personal, pedido que fue aceptado por la jueza interviniente. La querella, en tanto, fue más allá y planteó la posibilidad de que las ampollas no se hayan llevado para uso propio, sino para una eventual comercialización. Esa línea también quedó bajo la lupa.
La jueza Carolina Parra resolvió imputar formalmente al trabajador, aunque cuestionó algunos planteos de la fiscalía al momento de pedir medidas más duras. Por eso, dispuso que siga sometido al proceso y que no realice ninguna acción que pueda entorpecer la investigación. Uno de los puntos que más preocupación generó es que el enfermero continúa dentro del Hospital Rawson, aunque ahora en otra área. Para la magistrada, ese dato merece atención porque podría tener contacto con testigos vinculados al expediente.