El crudo aflojó y se abre la chance de una baja en las naftas
La caída del petróleo internacional empieza a mover el tablero de los combustibles. En el sector creen que el alivio podría llegar, aunque no sería de un día para el otro.
Después de más de dos meses de sacudones en el mercado internacional, el negocio de los combustibles empezó a mostrar otro clima. La fuerte baja del precio del petróleo abrió una ventana para que las naftas en la Argentina puedan aflojar, aunque el impacto en los surtidores no sería inmediato. En el medio, el esquema de "buffer de precios" que aplicó YPF comienza a dar vuelta la página.
Ese mecanismo sirvió para amortiguar el golpe cuando el crudo se disparó por la tensión internacional. Las petroleras absorbieron parte del aumento y evitaron trasladarlo completo al bolsillo de la gente, una movida que mantuvo cierta calma mientras el barril se acomodaba por encima de los valores locales. Ahora el escenario es el inverso: con el Brent por debajo de esos niveles, empieza a quedar margen para recuperar la diferencia que quedó pendiente.
De acuerdo con especialistas del sector, la corrección podría tardar entre uno y dos meses, según cómo se estabilice el precio afuera. Cuanto más siga bajando el barril, más rápido podría sentirse la variación en las estaciones de servicio. Con el Brent rondando los 78 dólares, las estimaciones privadas hablan de una baja posible de entre 10% y 12%, aunque una eventual actualización impositiva podría cambiar ese panorama.
La novedad cae en un momento sensible para el Gobierno, que busca sostener la desaceleración de la inflación. Si los combustibles bajan, el alivio se sentiría de lleno en el bolsillo, pero también en el transporte y en los costos de producción. Para las petroleras, el desafío es fino: precios más bajos podrían empujar el consumo, que ya viene mostrando señales de retracción. En abril, las ventas de naftas bajaron 0,9% interanual y el gasoil cayó 5,6%.
Por ahora, la atención está puesta en lo que pase en las próximas semanas. El mercado mira de reojo cada movimiento del petróleo internacional, porque de ahí depende cuándo esa baja empiece, por fin, a sentirse en los surtidores argentinos.