Toronto armó un show de alto impacto en la previa del debut canadiense
La segunda ceremonia inaugural del Mundial 2026 mezcló música, símbolos nacionales y una puesta imponente en el BMO Field, antes del estreno de Canadá ante Bosnia y Herzegovina.
La Copa del Mundo 2026 siguió este jueves con otra noche bien cargada de emoción. Después de la ceremonia que había sacudido Ciudad de México, ahora fue Toronto la que tomó la posta y metió un espectáculo a pura música, color y orgullo nacional en el BMO Field. Para Canadá, además, fue una jornada histórica: por primera vez fue anfitrión de un Mundial.
La movida arrancó 90 minutos antes del partido entre Canadá y Bosnia y Herzegovina. En el centro de la escena apareció una réplica dorada de la Copa del Mundo, alrededor de la cual se armó una puesta que mezcló tradición, identidad y modernidad. El encargado de abrir la ceremonia fue William Prince, que ingresó junto a una niña que llevaba la pelota que después iba a rodar sobre el césped.
Desde ahí, el estadio se transformó en una verdadera vidriera de la diversidad canadiense. Alessia Cara fue una de las primeras en salir a escena y cantó rodeada de enormes figuras de animales típicos del país, como ballenas, osos polares y ciervos. Después llegaron bengalas y efectos visuales que levantaron al público, mientras Nora Fatehi, Sanjoi y Vegedream siguieron con el show.
Más tarde, Jessie Reyez y Elyanna le dieron un tono más pop a la celebración, en un momento donde también se desplegó una gigantesca hoja de maple, el emblema más fuerte de la bandera canadiense. Uno de los pasajes más emotivos llegó con Will Arnett, que presentó el desfile de las 48 selecciones sobre una plataforma que simulaba un planisferio. Las banderas fueron ocupando su lugar y dejaron una imagen que resumió el espíritu global del torneo.
La música volvió a tomar la delantera con la aparición de Michael Bublé, que interpretó "Bring It On Home To Me" junto a un coro vestido de blanco. Ya con los equipos listos para salir a la cancha, el violinista Aleksandar Gajić tocó los primeros acordes del himno canadiense y Alanis Morissette puso su voz en una versión que emocionó a todo el estadio. El cierre llegó con las banderas sobre el césped y el vuelo rasante de aeronaves, en una postal que dejó a Toronto con una página histórica en el bolsillo.