La planta de Albardón busca aire afuera para sortear la baja de ventas
Con el consumo en caída, la empresa analiza salir al exterior y sumar nuevas líneas de producción para cuidar los puestos de trabajo.
La histórica fábrica de galletitas de Albardón atraviesa un momento complicado por la retracción del consumo, pero por ahora sigue funcionando con normalidad y sin cambios en su plantel. En la planta trabajan cerca de 290 empleados, una cifra que hoy se mira con atención mientras la empresa intenta capear el temporal. La preocupación está puesta en la desaceleración de las ventas, que pegó fuerte en los últimos meses y obligó a mover fichas. Lejos de quedarse quieta, la conducción ya empezó a evaluar alternativas para sostener la actividad.
Una de las cartas sobre la mesa es salir a buscar mercados fuera del país, una movida que podría abrir nuevas oportunidades y bajar la dependencia de la demanda local. Según trascendió, ya hubo conversaciones preliminares para explorar destinos comerciales en el exterior. Eso sí, no es un camino sencillo: los costos logísticos y el transporte de mercaderías aparecen como una traba pesada a la hora de competir. Mientras tanto, la empresa decidió cuidar el empleo y reprogramó licencias y vacaciones para evitar recortes.
En paralelo, los responsables también analizan sumar nuevas líneas de productos para diversificar la producción y no depender solo de las galletitas, su actividad de siempre. La idea forma parte de un plan más amplio para reforzar la planta y adaptarse a este escenario tan movido. Además, se prevén reuniones con representantes del gobierno para discutir posibles apoyos que ayuden a mejorar la competitividad. La fábrica viene de un cambio de manos concretado a comienzos de año, cuando pasó a estar bajo el control de Juan Carlos Crovella, quien encaró una reorganización interna para ordenar procesos y buscar aire en medio de la tormenta.