Tras los disturbios en Niquivil y Florida, la Liga metió sanciones durísimas
El Tribunal de la Liga Jachallera resolvió penas fuertes por los hechos de violencia del 24 de mayo. Tres futbolistas quedaron afuera por 12 meses y otros tres recibieron ocho meses de suspensión.
Los incidentes que ensuciaron el cruce entre Niquivil y Florida ya tuvieron respuesta oficial. A casi tres semanas de lo ocurrido el 24 de mayo, el Órgano Jurisdiccional de la Liga Jachallera de Fútbol difundió un paquete de sanciones que pegó fuerte en el ambiente. La decisión quedó asentada en el Dictamen N° 3/2026, tratado en la sesión de este 10 de junio, después de revisar informes, actuaciones y testimonios reunidos por la investigación. Todo salió a la luz tras los violentos episodios ocurridos al cierre del partido jugado en cancha de Sierra Maestra.
La pena más pesada cayó sobre Eduardo Castro y Lautaro Atampiz, de Florida, y Franco Grillo, de Niquivil. Los tres recibieron una suspensión de 12 meses bajo el artículo 156 del Reglamento de Transgresiones y Penas. No es un detalle menor: al tratarse de una sanción por tiempo, quedan inhabilitados para jugar en cualquier competencia oficial durante un año entero. En criollo, no podrán pisar una cancha oficial hasta que se cumpla ese plazo, sin importar cuántas fechas haya en el medio.
La lista no terminó ahí. El Tribunal también aplicó ocho meses de suspensión a Pablo Guerrero, de Florida, y a Alexis Ortiz y Exequiel Díaz, ambos de Niquivil, igualmente amparados en el artículo 156. Además, hubo consecuencias para el banco y el cuerpo técnico: Yoel Atampiz, asistente de campo de Florida, y Mariano Neira, asistente de campo de Niquivil, fueron suspendidos por 120 días por infracciones contempladas en el artículo 260. La investigación se activó de inmediato, apenas terminaron los hechos que dejaron el resultado deportivo en segundo plano.
El partido había terminado con triunfo de Florida por 2 a 1, pero ese dato quedó tapado por las agresiones entre jugadores y colaboradores de ambos clubes. Las imágenes circularon con fuerza en redes sociales y encendieron la bronca en todo el fútbol jachallero. En los días siguientes, la Liga avanzó con suspensiones preventivas, citaciones y recolección de pruebas para individualizar responsabilidades. Con estas resoluciones, el Órgano Jurisdiccional cerró uno de los capítulos disciplinarios más pesados de la temporada y dejó un mensaje clarito: la violencia dentro de la cancha no pasa más.