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Economía en alerta

La actividad sigue partida: algunos sectores respiran y otros no levantan cabeza

Los datos de abril y mayo muestran un panorama bien desigual, con ramas que apenas rebotan y otras que siguen muy golpeadas. Energía y agro sostienen el carro, mientras industria, construcción y comercio todavía caminan con el freno de mano puesto.

La actividad sigue partida: algunos sectores respiran y otros no levantan cabeza

La economía argentina sigue mandando señales cruzadas, pero con una misma postal de fondo: la recuperación todavía no aparece firme ni pareja. Los indicadores de abril y los adelantos de mayo muestran un escenario bien desparejo, marcado por la debilidad del consumo y por costos fijos que pesan cada vez más. En criollo, hay sectores que zafan un poco y otros que siguen en una situación muy delicada.

La industria manufacturera continúa siendo el foco de mayor preocupación. En abril, la actividad fabril cayó 2,1% mensual y 2,8% interanual, según los últimos datos oficiales. Lo que antes parecía una mejora ahora queda más cerca de un rebote corto que de un cambio de rumbo. Un informe de la consultora Qualy sostiene que el nivel actual de producción está entre los más bajos de la última década, apenas por encima de los pisos de la pandemia y de comienzos de 2024.

El golpe se siente con fuerza en ramas como la automotriz, donde el derrumbe del consumo interno obliga a las plantas a acumular stock y a recalcular todo el esquema de trabajo. La pérdida de impulso exportador también complica el panorama, y el sector mira con preocupación lo que puede venir. En paralelo, la construcción y el comercio muestran pequeños movimientos positivos en mayo, pero todavía no alcanzan para tapar las caídas fuertes que arrastran desde atrás.

En construcción, el despacho de cemento subió 10,4% mensual, empujado sobre todo por refacciones privadas y por la finalización de obras que ya venían en marcha. Sin embargo, el freno de la obra pública sigue dejando una marca pesada. En el comercio, los datos de CAME marcaron un alza mensual del 1,2%, lo que deja ver un posible piso técnico, aunque el consumo masivo sigue muy ajustado. Las familias recortan gastos y priorizan lo indispensable, dejando de lado rubros como farmacias y ferreterías.

El sector automotor también transita su propio vaivén. En mayo, la producción apenas avanzó 0,6%, pero las exportaciones retrocedieron 6,1% mensual. Desde la cadena de valor insisten en la necesidad de bajar la presión impositiva para recuperar competitividad en la región. Mientras tanto, el mercado local pierde terreno frente al avance de las unidades importadas, que siguen ganando espacio.

Donde sí hay señales más firmes es en la energía y en la actividad extractiva. Los balances corporativos del primer trimestre de 2026 muestran una diferencia marcada, con empresas como TGS y Pampa Energía exhibiendo resultados sólidos gracias al empuje de Vaca Muerta. Allí, el segmento de Midstream libre y la producción de shale oil compensan el freno de las tarifas reguladas y la estacionalidad industrial. En definitiva, la foto de hoy es clara: una Argentina a dos velocidades, con algunos motores encendidos y un montón de sectores que todavía esperan una señal de alivio que no termina de llegar.

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