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Fe, pedaleo y una promesa cumplida

Emoción en San Antonio: Inés llegó a los 70 kilómetros y dijo que la llovizna eran lágrimas de su papá

La vecina de Media Agua cumplió la promesa que le había hecho a San Antonio años atrás. Con dolor en una rodilla, el apoyo de su hijo y el aliento de la gente, vivió una jornada inolvidable al llegar al pueblo.

Emoción en San Antonio: Inés llegó a los 70 kilómetros y dijo que la llovizna eran lágrimas de su papá

Inés Campillay, vecina de Media Agua y de 67 años, se robó todas las miradas en la tradicional bicicleteada de San Antonio. No fue solo por los 70 kilómetros que completó, sino por la historia que llevaba encima: una promesa hecha hace años y un homenaje cargado de sentimiento para su papá. En diálogo con La Tarde es Nuestra, por LaMil20, contó que le había pedido un favor a San Antonio y que, cuando se cumpliera, iba a hacer la bicicleteada. "Hice la bicicleteada porque hace años le pedí a San Antonio un favor y le dije que cuando se cumpliera iba a hacer la bicicleteada. Los tiempos de Dios son perfectos y este año se dio", relató, todavía con la emoción a flor de piel.

La travesía tuvo un condimento extra que la volvió todavía más intensa. Apenas una semana antes, Inés venía con dolores fuertes por la artrosis en una de sus rodillas. Sin embargo, el día clave se sintió distinta y pudo salir a pedalear sin que el cuerpo le pasara factura en ese momento. "Si me hubieran visto la semana pasada, me costaba caminar porque tengo artrosis en la rodilla. Pero el día anterior y el día de la bicicleteada no me dolía nada. Ahora tengo algunos dolores, pero nada más que eso", contó. Durante todo el recorrido no estuvo sola: su hijo la acompañó de punta a punta, y además recibió el cariño de mucha gente que la reconoció y la fue alentando a cada tramo.

Pero el momento más fuerte llegó cuando ya estaba cerca de la meta. Al aproximarse otra vez a Media Agua, empezó a caer una llovizna suave sobre los ciclistas. Para cualquiera pudo haber sido apenas un cambio de tiempo, pero para Inés tuvo un peso enorme. "Cuando íbamos llegando a Media Agua empezó a lloviznar y sentí que eran las lágrimas de mi padre que desde el cielo veía cómo cumplía con mi promesa", expresó. Su papá murió el año pasado, a los 88 años, y sigue muy presente en su vida. Incluso antes de partir le había regalado una bicicleta nueva para que dejara la vieja, aunque ella nunca terminó de acomodarse a ese cambio. "Mi papá me regaló una bicicleta nueva para que no anduviera más en la mía, pero no me adaptaba. Ya me acostumbré a esta bicicleta porque es a mi medida", explicó entre risas.

La postal de Inés Campillay completando los 70 kilómetros en su bicicleta playera quedó como una de las imágenes más sentidas de la jornada en San Antonio. Y aunque todavía arrastra algunas molestias, ya dejó abierta la puerta para repetir la experiencia. "Veremos si Dios quiere y me da vida, la hago de nuevo el año que viene", aseguró. Con fe, esfuerzo y una promesa cumplida, dejó una escena que conmovió a todos y recordó que, a veces, las historias más grandes nacen del corazón y se empujan pedaleando.

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