La UIA encendió alarmas: advierte atraso productivo y 75 mil empleos menos
En Diputados, la central fabril respaldó el Súper RIGI pero pidió alivio para las PyMEs y medidas urgentes para frenar la caída del sector. CAME también reclamó una emergencia para las empresas más chicas.
La Unión Industrial Argentina puso sobre la mesa un diagnóstico que no dejó margen para la duda: la industria "está rezagada" y, en el camino, ya se perdieron 75 mil puestos de trabajo. El planteo se escuchó durante una reunión informativa de la Comisión de Industria de la Cámara de Diputados, encabezada por el santacruceño José Luis Garrido. Allí también participaron referentes de CAME, que volvieron a insistir con una declaración de emergencia para las PyMEs.
La directora ejecutiva de la UIA, María Laura Bermúdez, remarcó que la actividad fabril representa el 19% del valor agregado bruto y también el 19% del empleo asalariado registrado. A la vez, señaló que aporta el 27% de la recaudación nacional y participa en el 57% de las exportaciones. Según su mirada, la recuperación económica no está llegando de igual manera a todos los sectores, porque mientras minería, petróleo, gas y agro muestran algo de aire, la industria manufacturera, el comercio y la construcción siguen muy golpeados.
Bermúdez advirtió además que durante 2025 la producción quedó estancada en niveles históricamente bajos y que hoy está 10% por debajo de los registros de 2022 y 2023. Puso el foco en ramas como textil, confecciones, calzado y electrónicos, donde no solo cae la demanda, sino que también pesa la importación. En ese contexto, afirmó que entre agosto de 2023 y febrero de 2026 se perdieron 75 mil empleos directos, con un impacto que también arrastra trabajo indirecto.
En la misma línea, Diego Leal, del área de PYMI y Desarrollo Regional de la UIA, apuntó contra tributos que consideró distorsivos, entre ellos el impuesto al cheque. Si bien valoró el RIGI, sostuvo que sería un gesto importante que también se reduzca la alícuota de Ganancias para las PyMEs. Además, pidió herramientas especiales para textil y calzado, y reclamó volver a un plan de facilidades extendidas para que las empresas que todavía resisten no terminen quedando en el camino.
Desde CAME, Beatriz Tourn fue clara al marcar que la apertura al mundo no puede dejar desprotegido al entramado local: si se favorece el ingreso de productos importados, también deben existir medidas compensatorias para la producción nacional. Por su parte, Juan Carlos Uboldi alertó que muchas firmas están cerrando y que la situación ya es gravísima. También Luciano Galfione, de Pro Tejer, describió un panorama durísimo en el rubro textil, con máquinas paradas, empresas que bajaron la persiana y una producción muy por debajo de la de 2023.
En el cierre del debate, desde distintos bloques hubo cruces y lecturas enfrentadas sobre el presente económico. Mientras algunos legisladores pidieron sostener la discusión sobre una emergencia integral para las PyMEs, desde La Libertad Avanza se insistió en que el ajuste y la reordenación macroeconómica demandan tiempo. Lo cierto es que, puertas adentro de la industria, el mensaje fue uno solo: sin alivio, sin crédito y sin reglas más parejas, el golpe al empleo puede seguir creciendo.