La textil no levanta cabeza: 70% de las máquinas frenadas y miles de puestos perdidos
El derrumbe del rubro ya dejó 22.156 empleos menos y 803 plantas cerradas desde diciembre de 2023. La actividad sigue en rojo y la preocupación crece en todo el sector.
La cadena textil y de indumentaria en Argentina vive uno de sus peores sacudones de los últimos años. Con el consumo por el piso, la producción en retroceso y una avalancha de importaciones, el panorama se volvió cada vez más áspero. El Boletín Económico Sectorial de la Fundación Pro Tejer habló sin vueltas de un "escenario crítico". Y los números, la verdad, no dejan mucho margen para el optimismo.
Según el informe, la industria textil cayó 23,3% interanual en marzo y el golpe es todavía más fuerte si se compara con 2023: 31,3% abajo. En prendas de vestir, cuero y calzado la baja fue de 8,9% interanual y de 22% frente a marzo de 2023. Con semejante desplome, las fábricas trabajan a media máquina, o ni eso: en el tercer mes del año operaron al 40,2% de su capacidad y, durante el primer trimestre, 7 de cada 10 máquinas quedaron paradas.
El impacto en el empleo también pega fuerte. El sector de textil, confecciones, cuero y calzado encabeza la caída del empleo asalariado registrado privado en todo el país, con una baja del 18% respecto de diciembre de 2023. En términos concretos, eso representa 22.156 puestos de trabajo menos en poco más de dos años. Además, desde diciembre de 2023 desaparecieron 803 establecimientos productivos, una pérdida que equivale al 13% de las empresas del rubro. Los cierres más duros se dieron en indumentaria, con 385 establecimientos menos, y en cuero y calzado.
Mientras la producción local se achica, el comercio exterior muestra una postal llamativa. Las importaciones de insumos como hilados y tejidos bajan por la menor actividad, pero el ingreso de prendas terminadas marcó récords. En el primer cuatrimestre, las importaciones de indumentaria crecieron 79% en cantidades, con 23.482 toneladas, y las de confecciones subieron 55%. Desde la entidad advierten que, con la apreciación cambiaria y la desregulación comercial, Argentina quedó como destino de excedentes externos, desplazando producción local y profundizando la crisis.
El golpe también se siente en la inversión. La importación de bienes de capital para el sector cayó 43% interanual en el primer cuatrimestre y 65% frente a 2023. Si esta tendencia no se corta, 2026 podría quedar entre los peores años para la modernización tecnológica de la actividad. A eso se suma otro dato preocupante: prendas de vestir y calzado siguen siendo el rubro con menor suba de precios de toda la economía. En abril de 2026 avanzaron 12,7% interanual, muy por debajo de la inflación general, que fue de 32,4%.
Desde la industria explican que les cuesta cada vez más trasladar costos a precios porque el consumo está muy deprimido. En muchos casos, reconocen, se vende por debajo del costo para conseguir liquidez y sacar stock acumulado. La última encuesta de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria mostró que 9 de cada 10 empresas no logra pasar a precios ni la mitad del aumento de los costos salariales. La mitad directamente no trasladó nada, y solo el 9% pudo mover más de la mitad en el último bimestre. En ese contexto, las ventas siguen sin repuntar: cayeron 7% interanual en marzo-abril y ya acumulan dos años de retroceso.
La advertencia final es pesada. Desde Pro Tejer remarcan que, si la maquinaria sigue apagada por demasiado tiempo, no solo se pierde producción de hoy: también se destruyen capacidades, empleo calificado, inversión acumulada y redes empresarias que después cuestan años reconstruir. Por eso piden con urgencia medidas de competitividad, alivio fiscal y financiamiento. En criollo, si no aparece un cambio de rumbo, el daño puede volverse muchísimo más difícil de revertir.