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Tras la sentencia

Olmedo habló antes de la condena y desató bronca por sus dichos sobre Martina Naveda

Minutos antes de recibir 10 años de prisión por el intento de femicidio de su expareja, Matías Olmedo aseguró que la amaba y la cuidaba. La respuesta de Martina y de su familia fue durísima: lo acusaron de controlar, amenazar y hacerla vivir con miedo.

Olmedo habló antes de la condena y desató bronca por sus dichos sobre Martina Naveda

En la antesala del veredicto, Matías Olmedo pidió la palabra y dejó una declaración que cayó como un balde de agua fría en la sala. El joven, condenado por intentar asesinar a su expareja Martina Naveda en enero de 2025, sostuvo: "Siempre la amé y siempre la cuidé". También dijo: "Si diera testimonio de mí mismo sería mentiroso. Me duele mucho lo que está sucediendo". Y sumó otra frase que no pasó desapercibida: "No soy religioso, pero creo en Dios. Muchas gracias por permitirme hablar, llevo bastante tiempo esperando que me escuchen y se aclaren las cosas".

Esas palabras llegaron apenas minutos antes de que el tribunal, integrado por Mabel Moya, Flavia Allende y Javier Figuerola, lo condenara a 10 años de prisión efectiva por homicidio agravado por el vínculo y mediando violencia de género en grado de tentativa. La escena dejó bronca, tensión y un clima espeso dentro y fuera de Tribunales. Para la víctima y su entorno, lo que dijo el condenado no cerró por ningún lado. La respuesta fue inmediata y sin vueltas.

Después de escuchar la sentencia, Martina Naveda habló con la prensa y fue tajante. Contó que durante la relación vivió situaciones de control, amenazas y maltrato. "No me cuidaba. Me tenía controlada todo el tiempo. Yo tenía que hacer todo lo que él quería, no podía hablar con otras personas ni tener amigos", relató. También recordó el miedo con el que convivió durante mucho tiempo: "Me decía que nunca me iba a dejar en paz, que siempre me iba a buscar, no importaba si pasaban dos meses o dos años". Por eso, cuando Olmedo habló de amor, ella lo desarmó con una frase filosa: "Me alejaba de mis padres y me maltrataba. Eso no es amor".

Martina admitió además que atravesó meses muy duros mientras esperaba la resolución judicial. "Tenía mucho miedo de que no le dieran nada. Había personas que me decían que capaz salía libre y eso me generaba mucha angustia", explicó. Ahora, con la condena ya dictada, aseguró que al menos puede empezar a respirar un poco más tranquila. "Me conformaba con saber que iba a poder estar tranquila todo este tiempo y rehacer mi vida", señaló. Su madre también salió a marcar postura y cuestionó con dureza al condenado: "Si amas a alguien no podés hacerle lo que él le hizo a mi hija. Ella no era su propiedad para hacer lo que le hizo. El amor no tiene que doler". La familia había pedido una pena de 22 años y la Fiscalía había solicitado 12, pero aun así consideraron que la condena fue un paso importante. Antes de cerrar, Martina dejó un mensaje directo para otras mujeres: "Que se apoyen en las personas que las quieren y que se animen a denunciar. Si las hace sufrir, no es amor".

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