"Si no hay documento, no hay monumento": qué pruebas buscan los investigadores de la Difunta Correa
Un equipo de la UNSJ y el Arzobispado sigue revisando papeles viejos en San Juan y otras provincias para encontrar pruebas históricas sobre Deolinda Correa. La investigación apunta a sostener con documentos una devoción que mueve multitudes.
La investigación para determinar si Deolinda Correa existió de verdad sigue sumando trabajo de archivo y paciencia a full. El proyecto, impulsado por la Universidad Nacional de San Juan y el Arzobispado local, ya tiene a unas 14 personas metidas de lleno en la búsqueda. Entre ellas hay integrantes del Instituto de Filosofía Héctor Domingo Arias y especialistas eclesiásticos. Según explicó el padre Juan José García, vienen revisando documentación desde hace alrededor de tres meses. La meta es encontrar rastros concretos de la mujer que dio origen a la devoción de la Difunta Correa.
La pesquisa se concentra sobre todo en papeles de las décadas de 1820 y 1830, cuando la Iglesia llevaba el registro de nacimientos, casamientos y defunciones porque todavía no existía el Registro Civil. "Estamos tratando de encontrar partidas de bautismo, matrimonio o defunción, o cualquier documento que permita acreditar históricamente su existencia", explicó García. El sacerdote aclaró que el objetivo no pasa por discutir la fe popular, sino por sumar respaldo histórico a una tradición que está profundamente arraigada. "Lo que buscamos es agregar un fundamento científico e histórico a una devoción que ya existe y que tiene una enorme fuerza popular", sostuvo.
Entre los antecedentes que ya miran con lupa aparece una referencia publicada en 1863 por el diario El Zonda. Allí se menciona un aviso firmado por un hombre identificado como Baudilio Bustos Correa, que anunciaba la venta de una propiedad para irse a Córdoba. Ese dato llamó la atención por la coincidencia de nombres y apellidos con los relatos tradicionales sobre la Difunta. También analizan una placa fechada en 1895 en el paraje de Vallecito, que para García demuestra que la devoción ya estaba instalada a fines del siglo XIX. Por ahora no lograron dar con descendientes o familiares directos, aunque siguen llegando datos de historiadores y familias sanjuaninas que guardan historias transmitidas de generación en generación.
La búsqueda no se queda en San Juan: también seguirán revisando archivos de parroquias y obispados de Córdoba y La Rioja. Es un trabajo lento, porque mucha documentación antigua todavía no fue digitalizada y hay libros que deben leerse página por página. "Hay libros que deben analizarse página por página. Es un trabajo paciente y minucioso, pero creemos que puede aportar información valiosa", afirmó García. Además, remarcó que todo esto también implica respetar una manifestación de fe que convoca a miles de personas cada año en Vallecito. "Es importante honrar la fe sincera de toda esa gente y tratar de conocer mejor la historia que hay detrás de esta devoción", cerró.