Martina volvió a hablar y confesó que sigue viviendo con miedo mientras espera la condena
La sentencia contra Néstor Matías Olmedo se conocerá este viernes 5 de junio. La joven relató las secuelas que le dejó el ataque y la angustia que le provoca la chance de que el acusado quede libre.
La definición en la causa por el brutal ataque contra Martina Naveda en enero de 2025 todavía tendrá que esperar unos días más. Aunque este martes estaba prevista la lectura del veredicto, el tribunal resolvió postergar la sentencia contra Néstor Matías Olmedo hasta el próximo viernes 5 de junio. En la etapa final del debate, el fiscal de la UFI CAVIG, Atilio Yanardi, pidió una pena de 12 años de prisión, mientras que la querella, representada por la abogada Valentina Sánchez, reclamó 22 años. La decisión quedará en manos de los jueces Mabel Moya, Flavia Allende y Javier Figuerola.
Mientras espera el desenlace, Martina volvió a pasar por uno de los tramos más duros del proceso: declarar en el juicio. Después de dar su testimonio, habló con TELESOL y contó que revivir todo lo ocurrido la sacudió de lleno. "Es muy feo revivir los recuerdos, obligarme a acordarme de tantas cosas que por mucho tiempo quise guardar. Duele recordar esa noche y los meses previos", expresó. También relató cómo fue quedando aislada de su entorno: "Él me apartaba de mis familiares, de mis amigos. Me llegué a pelear de mis seres queridos y pensé que quedé sola. Lo único que tenía era él. Él minimizaba mucho, decía que no era violencia, que todo eran discusiones comunes de pareja. Como era mi primer novio, me decía que es muy normal en relaciones".
La joven describió con crudeza el momento del ataque y dejó una frase que estremece. "Esa noche pensé que perdía la vida. Me estaba ahorcando y pensé que no iba a sobrevivir. Me desperté en el comedor y de vuelta me volvió a pegar. Me pegaba tan fuerte y con tanta bronca, pensé que me iba a matar", contó. A la espera de la sentencia, sostuvo que quiere cerrar esta etapa y seguir adelante. "Espero que le den el tiempo que sea necesario. Quiero seguir con mi vida y salir adelante", dijo con la voz cargada de dolor.
Martina también se mostró muy afectada por la postura de la defensa durante el juicio. Según explicó, le resulta durísimo escuchar que Olmedo niega los hechos y plantea versiones que chocan de frente con las pruebas incorporadas a la causa. Además, cuestionó que en cada audiencia se intente instalar la idea de que ella habría querido atentar contra su propia vida. "Duele mucho saber que hay tantas pruebas, tanto que ellos han visto y aún así no crean en mi palabra", señaló. Y agregó: "En cada audiencia el agrega mentiras y es muy difícil todo esto".
En otro tramo del proceso, la joven contó que había querido leer una carta que escribió tiempo atrás como ejercicio personal para expresar sus emociones. Sin embargo, explicó que el momento se volvió todavía más pesado por lo que escuchó de la defensa. Al recordar la relación, describió un cambio paulatino en la conducta de quien era su pareja: primero parecía todo normal, pero con el correr del tiempo aparecieron el control, los celos y el aislamiento. También dijo que dejó de ver amistades porque eso generaba discusiones y que incluso era cuestionada por mantener contacto con compañeros de trabajo.
Después de la separación, en noviembre de 2024, Martina aseguró que empezaron el hostigamiento y las amenazas. Según su relato, Olmedo iba seguido a la casa familiar y se quedaba horas en la puerta. También afirmó que en algunas oportunidades la esperaba en su trabajo para pedirle que retomara la relación. La madre de la joven, Yanina Liquitay, estuvo presente en Tribunales y pidió que los jueces miren con atención todo lo reunido en la investigación. Entre lágrimas, sostuvo que lo único que buscan es tranquilidad y que Martina no vuelva a ser dañada. El caso tiene origen en un hecho ocurrido el 9 de enero de 2025 en Villa El Salvador, en Chimbas, cuando la joven, que entonces tenía 19 años, fue atacada dentro de la vivienda que compartía con el acusado. La investigación indica que fue golpeada, estrangulada y agredida con un arma blanca, en un episodio que sacudió a toda San Juan.