El FMI respaldó la reforma laboral, pero marcó un riesgo que puede pegar fuerte en el empleo
El organismo avaló los objetivos del cambio laboral, aunque advirtió que una mala implementación podría frenar la creación de puestos y hasta borrar empleo en el camino.
El Fondo Monetario Internacional acompañó la idea general de la reforma laboral que impulsa el Gobierno, pero dejó una advertencia bien clara: si se aplica mal, el impacto puede ser muy distinto al esperado. Según el organismo, una implementación prolija podría sumar hasta 5 puntos porcentuales al empleo en dos años, pero si se combinan errores y falta de reformas complementarias, el resultado podría ser una caída de alrededor de 2%.
En su análisis, el FMI recordó que la nueva Ley de Modernización Laboral busca bajar costos de contratación, achicar la incertidumbre legal y aflojar rigideces que vienen pesando sobre el trabajo formal. También señaló que el esquema puede ayudar a ordenar la negociación colectiva y a acompañar la transformación económica que atraviesa Argentina. Pero enseguida puso el foco en algo sensible: el riesgo de repetir viejas experiencias, como las de los años 90, cuando la apertura económica y un tipo de cambio artificial terminaron complicando el panorama laboral.
Uno de los puntos que más atención generó fue el Fondo de Asistencia Laboral, conocido como FAL. Ese sistema, que empezará a regir en junio, permitirá que parte de los aportes que hoy van a la ANSES se deriven al pago de indemnizaciones. Para el Fondo, esa transición puede traer costos fiscales y golpear la recaudación previsional, por lo que pidió que la reglamentación se haga con cuidado y sin apurar pasos que después salgan caros.
El informe también remarcó que la reforma no alcanza por sí sola. Para que el cambio funcione de verdad, necesita apoyo en educación, formación técnica, regulación empresarial y apertura ordenada de la economía. En ese sentido, el FMI advirtió que la informalidad alta y la deserción escolar siguen siendo un problema de fondo, sobre todo entre los trabajadores menos calificados. Por eso, pidió fortalecer programas como Volver al Trabajo y avanzar con más escuela técnica y capacitación, porque sin mano de obra preparada el impulso puede quedarse a mitad de camino.
La lectura del organismo fue directa: la reforma laboral puede abrir una oportunidad, pero también puede meter ruido si no se acompaña con otras medidas. En criollo, el mensaje fue uno solo: no alcanza con cambiar la ley, hay que hacerla andar bien. Y en un país como Argentina, donde cada movimiento económico se siente en el bolsillo y en la calle, ese detalle no es menor.