El Gobierno quiere mover los medicamentos de venta libre a kioscos y súper
La Casa Rosada avanza con una reforma que podría cambiar de raíz la compra de analgésicos y antiácidos. El plan abre una fuerte pelea con farmacias, laboratorios y plataformas online.
El Gobierno nacional pisa el acelerador con una nueva ronda de desregulación que promete sacudir el negocio farmacéutico en la Argentina. Desde el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, que conduce Federico Sturzenegger, trabajan sobre cambios al decreto-ley 17.565, la norma que ordena desde hace décadas el funcionamiento de las farmacias. Hoy, las especialidades medicinales se venden sólo en farmacias y con control profesional, salvo el caso de Farmacity, que opera con un esquema distinto por un amparo judicial. Ahora, la intención oficial es abrir la cancha y permitir que los medicamentos de venta libre aparezcan en góndolas de otros comercios.
La movida apunta a productos que no necesitan receta, como analgésicos, antiácidos y otros remedios de acceso libre. Si prospera, podrían venderse en supermercados, kioscos y también por internet con entrega a domicilio, algo que ya funciona en otros países. El impacto económico no es menor: según un estudio reciente de CILFA, el mercado de medicamentos de venta libre movió unos u$s1.138 millones al año en la Argentina, cerca del 11% del negocio farmacéutico total. Los medicamentos bajo receta, en cambio, seguirían atados a la farmacia y al control profesional.
La discusión no empezó ahora. Parte de esta flexibilización ya había sido incluida en el DNU 70/23, impulsado por Javier Milei, aunque varios artículos quedaron frenados por la Justicia tras planteos del sector farmacéutico. Más adelante, el Gobierno avanzó con el decreto 1024/2024, que habilitó la exhibición directa de medicamentos de venta libre dentro de farmacias, en sectores de acceso libre para el público. Esa norma exige envases cerrados, prospecto obligatorio, venta sólo a mayores de 18 años y cartelería visible, además de condiciones adecuadas de conservación.
En paralelo, crecieron las críticas desde ámbitos académicos y sanitarios. El Centro de Información de Medicamentos de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Córdoba cuestionó la lógica cada vez más comercial aplicada a los remedios y advirtió sobre el paso del medicamento "de bien social a bien de mercado". También alertó por la publicidad masiva en medios y plataformas digitales, que puede empujar la automedicación. En ese clima, la venta online quedó en el centro de la polémica: el Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos denunció que Mercado Libre seguiría ofreciendo productos pese a una medida judicial que suspendió esa práctica. Su secretario general, Marcelo Peretta, fue tajante: "Metimos un amparo frenando el DNU 70/23 que autorizaba la venta online de medicamentos. Hasta tanto la Justicia no lo resuelva, está prohibido".
El trasfondo es pesado y mueve cifras enormes. Según datos difundidos por el sindicato, la semaglutida habría generado una facturación online estimada en $46.807 millones durante mayo de 2026, con alrededor del 33% de las ventas por internet. También se mencionan operaciones con atorvastatina, enalapril, metformina, clonazepam, alprazolam y antibióticos como amoxicilina. Mientras tanto, especialistas insisten en que la automedicación crece sin freno y que entre el 40% y el 50% de la población consume fármacos sin indicación profesional, algo que enciende todas las alarmas por los riesgos gástricos, renales y por la resistencia bacteriana.