El hantavirus pega fuerte y ya deja 33 muertes en el país
El último informe oficial encendió las alarmas: en 2026 ya se confirmaron 45 casos y la letalidad trepó a un nivel preocupante. También analizan un brote detectado en un crucero que salió desde Ushuaia.
El hantavirus volvió a instalar la preocupación en la Argentina y los números no ayudan a llevar calma. Según el último Boletín Epidemiológico Nacional, en lo que va de 2026 ya se registraron 45 casos y el panorama se ubica entre los más delicados de las últimas temporadas. Mientras tanto, equipos del Instituto Malbrán trabajan en Ushuaia para esclarecer el origen del brote detectado en el crucero MV Hondius, que zarpó desde Tierra del Fuego y desató una fuerte alerta internacional por la circulación de la variante Andes.
El informe del Ministerio de Salud de la Nación detalla que los contagios se concentran sobre todo en Buenos Aires, Salta, Santa Fe, Jujuy, Río Negro, Entre Ríos y Chubut. La tasa nacional llegó a 0,22 casos cada 100.000 habitantes, un valor que supera el umbral de brote en buena parte del país. Además, el 81% de los afectados son hombres y la mayoría de los cuadros aparece en personas de entre 20 y 49 años, con una edad media de 36 años.
El dato más duro está en las consecuencias sanitarias: ya se contabilizaron 33 fallecimientos, lo que lleva la letalidad al 31,4%, el registro más alto de las últimas temporadas. La tasa de mortalidad nacional alcanzó los 0,69 fallecidos por millón de habitantes, casi el triple que en el período anterior. Salta es la provincia con mayor incidencia y mortalidad, mientras que Buenos Aires concentra cerca de la mitad de las muertes informadas.
El hantavirus es una enfermedad zoonótica que se transmite, en general, por inhalación de partículas provenientes de excrementos, saliva u orina de roedores silvestres infectados. Aunque suele tener más circulación entre octubre y mayo, esta vez la expansión viene siendo más amplia y sostenida. Los especialistas miran con atención factores como el cambio climático y las modificaciones en el uso del suelo, condiciones que favorecen la presencia de los reservorios del virus y aumentan el contacto con las personas.