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Noche copera caliente

Boca no liquidó el partido y quedó contra las cuerdas para el cierre

El Xeneize arrancó mejor, se puso en ventaja con Miguel Merentiel y hasta tuvo un jugador de más, pero no pudo sostenerlo. El empate con Cruzeiro lo deja obligado a ganar en la última fecha para no sufrir de más en la Copa Libertadores.

Boca no liquidó el partido y quedó contra las cuerdas para el cierre

La noche en La Bombonera dejó un gusto bien amargo para Boca. El equipo arrancó con todo, pegó primero y parecía tener la historia encaminada, pero terminó cediendo un empate que lo obliga a jugarse la vida en la última fecha de la Copa Libertadores. El 1 a 1 frente a Cruzeiro expuso una postal conocida: un buen inicio, chances para ampliar y después un bajón que terminó complicando más de la cuenta. Encima, ni la expulsión de Gerson le alcanzó para volver a tomar el control.

El arranque fue claramente azul y oro. Miguel Merentiel estuvo metido desde el primer minuto, presionó arriba y metió miedo cada vez que tocó la pelota. Otavio le negó el gol temprano, pero a los 15 minutos llegó el desahogo: tiro libre de Leandro Paredes y aparición del uruguayo para empujarla y poner el 1 a 0. Con la gente encendida y el equipo firme, todo hacía pensar que Boca podía estirar la diferencia. Sin embargo, no aprovechó sus momentos y dejó vivo al conjunto brasileño.

En el complemento cambió la película. Cruzeiro empezó a ganar terreno, encontró espacios y obligó a Boca a retroceder más de la cuenta. A los 8 minutos, un centro bajo atravesó el área y Fagner apareció solo para marcar el empate, en una jugada que dejó mal parada a toda la defensa. Desde ahí, el partido se volvió más tenso, más pesado, y el local perdió claridad en los metros finales. Ni siquiera la roja a Gerson, tras una infracción durísima sobre Paredes, le dio el empujón que necesitaba.

Con un hombre más, Boca empujó, pero más por necesidad que por juego. Tuvo algunas aproximaciones y remates aislados, aunque le faltó precisión para romper otra vez la última línea rival. El empate le sirvió más a Cruzeiro, que se llevó un punto valioso de Buenos Aires y dejó al Xeneize con la calculadora en la mano. Ahora, el equipo de Claudio Úbeda deberá vencer a Universidad Católica de Chile en la última jornada si quiere asegurar el pase a los octavos de final sin depender de nadie. En la Copa, cuando se perdona, después se paga caro.

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