Un clic, una llamada y el vaciamiento de una cuenta: la advertencia que sacudió a San Juan
El fiscal Pablo Martín puso la lupa sobre el avance de las trampas virtuales y explicó cómo operan los delincuentes para sacarles plata a las víctimas. También dejó consejos clave para no caer en engaños cada vez más finos.
Ya no hace falta un arma ni entrar por la fuerza a una casa para robar. Hoy, con un celular, un mensaje, una llamada o un link, los estafadores pueden hacer estragos en cuestión de minutos. Así lo advirtió Pablo Martín, fiscal de la UFI Delitos Informáticos, en una charla con el programa "La Tarde es Nuestra", donde describió un panorama que preocupa cada vez más en San Juan y en todo el país. El funcionario fue claro: las maniobras cambian todo el tiempo y se aprovechan de la confianza, la urgencia y la distracción de la gente.
Martín sintetizó el problema con una frase que dejó pensando a más de uno: "Hoy es más fácil robar con un celular que con un arma y el riesgo para quien lo hace es menor". Detrás de esa definición hay una realidad dura: delincuentes que operan desde cualquier punto del mapa, muchas veces sin dar la cara, y que se adaptan a cada contexto. En invierno, por ejemplo, aparecen supuestas promos de gas, descuentos en calefacción o beneficios económicos que parecen tentadores, pero terminan siendo una trampa. "Las personas deben entender que nadie te va a regalar nada y tenemos que empezar a ser un poco más desconfiados ante las ofertas y promociones porque el 90% es mentira", remarcó.
Uno de los engaños que más dolor de cabeza genera es el que aparece en Marketplace y en redes sociales. La maniobra es sencilla, pero muy efectiva. El supuesto comprador dice que transfirió plata por error, mete presión y asegura que ya hizo la denuncia o que el banco va a llamar. Después insiste con que hay que mover el dinero rápido a otra cuenta para "protegerlo". Ahí está la trampa. "Por eso la recomendación es no hacer absolutamente nada hasta que el dinero impacte realmente en la cuenta", insistió el fiscal. El objetivo de los estafadores es que la víctima reaccione apurada, sin pensar y con miedo.
También crecen las falsas inversiones, esas promesas de ganancias extraordinarias que suenan demasiado lindas para ser verdad. Plataformas milagrosas, negocios supuestamente seguros y rendimientos imposibles forman parte del mismo juego. "Toda plataforma que prometa una rentabilidad muy superior al mercado no debe aceptarse porque no es real", explicó Martín. Y agregó que detrás de cada modalidad hay grupos que pasan el día entero pensando nuevas formas de engañar. "Hay gente las 24 horas pensando cómo generar una estafa", lamentó. El problema, además, ya no es solo local: "No pasa solamente en San Juan o en Argentina. Es global".
La expansión de las billeteras virtuales y la apertura masiva de cuentas bancarias abrieron una puerta enorme para los ciberdelincuentes. Según el fiscal, esa mayor bancarización también expone más a los usuarios, porque hay muchísimas cuentas en circulación y no todos manejan con soltura las herramientas digitales. En ese escenario, las personas de entre 50 y 70 años suelen quedar más expuestas, ya sea por un llamado falso, un mensaje trucho o una página que imita a una empresa real. Martín también alertó sobre una trampa muy común con las tarjetas de crédito: buscar en Google el teléfono de atención al cliente cuando hay un problema con el resumen. "Google posiciona primero a quienes pagan más publicidad y muchas veces esos teléfonos no son seguros", explicó. Y fue tajante: "La estafa empieza ahí".
En ese mismo repaso, el fiscal mostró preocupación por los delitos vinculados a menores de edad. Dijo que en lo que va del año ya hay más de 150 casos entre grooming y abuso infantil investigados por la unidad. Valoró las condenas obtenidas y la ayuda de empresas para ubicar a los involucrados, pero también marcó su bronca por la liviandad de algunas penas. "Lamentablemente las condenas son muy leves y muchas veces no son de cumplimiento efectivo", sostuvo. Incluso contó el caso de un groomer de Buenos Aires que fue identificado gracias a una investigación digital, viajó a San Juan para enfrentar el proceso y recibió apenas seis meses de condena antes de volver a su provincia.
Mientras tanto, las denuncias siguen llegando y recuperar la plata suele ser complicado, porque el dinero se mueve rápido entre cuentas. Desde la UFI recomiendan denunciar siempre, aunque el monto sea chico. Para no saturar la fiscalía, Martín explicó que los casos menores pueden iniciarse en la comisaría más cercana y luego derivarse al área correspondiente. La tecnología avanza a toda velocidad, y las estafas también. En ese tablero, donde un clic puede vaciar una cuenta en segundos, la defensa más firme sigue siendo la misma de siempre: estar atentos.